lunes, 5 de octubre de 2015

Proverbios 2.10, 11.



La lengua lisonjera.


Y no lisonjees con tus labios. Prov. 24.28 b.

Es un mandamiento directo y claro.

La lisonja es una alabanza afectada, para ganar la voluntad de alguien. (DRAE).

Una persona por un tiempo me abordaba para decirme que mi hijo era mejor que otros niños, a lo que yo respondía que no me daba cuenta de eso, como una respuesta diplomática para decirle que me tenía sin cuidado, pero insistía: “¿cómo que no lo has visto?”, y seguía adulando, su mirada y tono de voz delataban la intención de su corazón.

Lo hizo como tres veces, que fue cuando me di cuenta de su fin con esas afirmaciones, ya repetidas, recordé las ocasiones y se me hizo sospechoso, y me vino a la mente el concepto de lengua lisonjera.

 Entonces decidí que para la siguiente le respondería que no me eran de edificación sus comentarios y no eran correctos, pero ya no lo hizo, tal vez se percató con mis respuestas que no incidían en mi concepto de mi hijo ni de los otros niños.

Y bueno, suele pasar que personas manifiestan ideas aparentemente buenas, pero que en realidad no piensan eso, mienten para obtener algún provecho.

La Biblia dice:

Porque tales personas no sirven a nuestro Señor Jesucristo,
sino a sus propios vientres, y con suaves palabras y lisonjas
engañan los corazones de los ingenuos. Rom. 16.18.

El hombre que lisonjea a su prójimo,
Red tiende delante de sus pasos. Prov. 29.5.

Y la boca lisonjera hace resbalar. Prov. 26.28 b.

En el fondo, se desea que la persona que escucha la mentira, se la crea, porque sabe que tendrá un efecto negativo en su actitud y decisiones, por eso dice que “red se tiende delante de sus pasos” y “hace resbalar”. Sabe que es débil en el concepto de sí mismo o de lo que hace.

Una vez engañado:

El hombre malo lisonjea a su prójimo,
Y le hace andar por camino no bueno. Prov. 16.29.

         Por eso el apóstol Pablo señala:

Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que
está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que
el que debe tener, sino que piense de sí con cordura,
conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno.
Rom. 12.3.

         Si sabemos perfectamente qué somos y cuáles son nuestras habilidades, no caeremos en la trampa del lisonjero, hay que tener un concepto sensato de sí mismos, incluyendo nuestras debilidades, vistas como una oportunidad para que la gloria de Dios se manifieste.

En el Prov. 26.23 se retrata la lisonja de una forma clara:

Como escoria de plata echada sobre el tiesto
Son los labios lisonjeros y el corazón malo.

Tiesto es una vasija de barro.
La escoria es  una sustancia vítrea que sobrenada en el crisol de los hornos de fundir metales, y procede de la parte menos pura de estos*.

En pocas palabras, las afirmaciones del lisonjero son como una vasija de barro bañada en plata barata o de mala calidad. O sea, una apariencia de algo que vale, pero su esencia no.

         Sin embargo, la Palabra de Dios precisa que es mejor ser sincero y decir siempre la verdad sobre el prójimo, para su edificación y bendición.

El que reprende al hombre, hallará después mayor gracia
Que el que lisonjea con la lengua. Prov. 28.23.

Finalmente, veamos la consecuencia del pecado de lisonja:

Habla mentira cada uno con su prójimo;
Hablan con labios lisonjeros, y con doblez de corazón.
Jehová destruirá todos los labios lisonjeros,
Y la lengua que habla jactanciosamente;
Salmos 12.2, 3.

         Obviamente no es que bajará un rayo del cielo contra el lisonjero, sino que sabemos que cada pecado no queda impune de consecuencias.

         Y finalmente, me gustaría que con este estudio no solo estemos alerta de comentarios aduladores, sino que analicemos si nosotros hemos caído en esta conducta con alguien. Si es el caso, tomemos la postura de Eliú:

No haré ahora acepción de personas,
Ni usaré con nadie de títulos lisonjeros.
 Porque no sé hablar lisonjas;
De otra manera, en breve mi Hacedor me consumiría.
 Job 32.21, 22.


*Diccionario de la Real Academia Española.


jueves, 1 de octubre de 2015

Actitud y fe ante las adversidades.



Esta pequeña niña nos muestra que la actitud es la que cuenta
frente a las adversidades. Su fe y manera de discernir lo que
sucede en su vida con los ojos de la Palabra de Dios que ha
 aprendido, son de ejemplo para muchos. 



El siguiente video es el seguimiento que dio un año
después del primero, y salió a la luz hace algunas semanas.



Ya sabes: para ver en familia y compartir ;)
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