Estoy convencida de que así como estudié una carrera universitaria, ser ama de casa requiere profesionalizarse, ya que nuestro hogar debe tener el ambiente adecuado para que a nuestros seres queridos les encante permanecer. Este espacio está inspirado en ayudar a otras esposas y madres a tener un hogar que cumpla con las expectativas para el que fue creado.
martes, 4 de junio de 2013
Salsa de aguacate
INGREDIENTES:
2 Aguacates medianos maduros.
1/2 taza de crema baja en grasa.
2 cucharadas de cilantro.
2 cucharaditas de jugo de limón.
1 diente de ajo pequeño.
Sal.
OPCIONAL: Cebollín picado para decorar.
PROCEDIMIENTO:
Licuar todo hasta que se integre.
Rectificar sazón.
Colocar en una salsera o plato pequeño hondo.
Esta es una salsa versátil que se puede servir sobre frijoles, tortillas, ensaladas, guisos, tostadas y.... ¡en lo que tu creatividad te indique!
*Se puede acompañar de queso fresco desmoronado.
miércoles, 29 de mayo de 2013
Esposa vs Mamá
“Ya
son padres, ahora todo será felicidad
cada vez que vean al bebé”.
Sin
duda, uno de los mayores desafíos que hay en el matrimonio, además de la
adaptación al vivir juntos, es la llegada de los hijos.
A
nosotros nos ha sido todavía más difícil, pues nuestro hijo llegó a los 8 años
de casados. A todos lados íbamos juntos, viajamos mucho, yo trabajaba fuera de
casa y me daba tiempo de practicar nuevas recetas de cocina tres veces al año, todo
siempre organizado, salíamos a la hora que queríamos, nuestra comunicación y
tiempo como pareja: espectacular.
A pesar
de ser un hijo muy deseado y de que indudablemente fue una felicidad enorme su
nacimiento, nuestra vida como pareja nunca será
igual, y con esto, no digo que para mal, simplemente que debe
ajustarse y se perderán unas cosas para obtener otras.
No
se disfrutará una siesta como acostumbrabas, ni ver una película sin interrupciones,
ni comer tus alimentos calientes y en una sola vez. Esto es una realidad
y con el paso del tiempo, con la vorágine del nuevo bebé, no todo es felicidad,
y nadie te lo dice, y piensas que manifestarlo será considerado malagradecido o
insensible.
Genera
gran estrés y cambios en el desarrollo personal, profesional, económico y conyugal de los
padres. Aun cuando hayan leído mucho y recibido cursos prenatales, pueden
considerar seguir documentándose y hacerse acompañar de una consejería después
de algunos meses para ayudarles a asimilar las innovaciones en la familia.
Está
demostrado que los papás primerizos también pueden padecer depresión post-parto, no solo la mamá.
Aquí
te comparto algunas cosas que debemos cuidar en nuestro matrimonio cuando nos
convertimos en la bendición de ser padres:
Ø Cuidar nuestro tiempo con Dios es básico.
Ec.
4.9-12.- Mejores
son dos que uno; porque tienen mejor paga de su trabajo.
Porque si cayeren, el uno levantará a su compañero;
pero ¡ay del solo! que cuando cayere, no habrá segundo
que lo levante.
También si dos durmieren juntos, se calentarán
mutuamente;
mas ¿cómo se calentará uno solo?
Y si alguno prevaleciere contra uno, dos le
resistirán;
y cordón de tres dobleces no se rompe pronto.
Ø Estar muy unidos como pareja y apoyarse mutuamente.
Col.
3.12-14.- Vestíos, pues, como
escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad,
de humildad,
de mansedumbre,
de paciencia;
soportándoos unos a
otros, y
perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la
manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros.
Y sobre todas
estas cosas vestíos de amor, que es
el vínculo perfecto.
Ø Las mujeres tendemos a pensar, actuar y hablar como mamás todo el tiempo desde que conocemos a ese bebé, y no solo con el
esposo ¡con todo el mundo!
Es
necesario “acordarte” de qué platicabas antes
y entender que ser mamá es una parte de tí, no todo, también eres hija, tal vez
empleada, amiga y esposa en primer lugar.
Ø Atender
a tu esposo. Se comenta que desde el embarazo se sienten excluidos
porque la atención se centra en el bebé y la mamá. La
atención que el nene requiere y el poco tiempo que se tiene para compartir en
pareja puede volverse resentimiento contra el otro o aun contra el bebé si no
se maneja adecuadamente ni se comunica con la esposa.
Hay
que considerar que el 70% de los casos de infidelidad surgen por un sentimiento
de soledad en uno de los cónyuges.
No
dejes de cocinarle algo especial, de ser cariñosa con él o tener algún detalle
mientras se organizan de nuevo.
Por
tanto, es muy importante:
Ø Platicar
constantemente sobre cómo se sienten con los cambios y pensar juntos
en alternativas para sobrellevarlos y ver las bendiciones a pesar de las dificultades.
Esto implica que:
Ø Planeen
involucrarse los dos con actividades domésticas y cuidado del bebé
los primeros meses.
Me sucedió que cuando mi esposo llegaba de trabajar, todavía no
terminaba de
hacer de comer, y para acabarla me ponía a llorar por
los cambios hormonales y tenía una frustración bárbara mientras fui acomodando
los horarios considerando las “interrupciones” por la nueva tarea de ser madre.
Por consiguiente, el mal humor también afloraba en mí. Hay que pedir un poco de
paciencia porque es normal.
Ø Cuidar mi aspecto físico
luego del parto en cuanto los
médicos te lo permitan. Hay que recuperar el peso en la
medida de lo posible.
También implica mi apariencia, personalmente me ha
costado trabajo esto y a veces pongo como prioridad que mi esposo e hijo salgan
muy bien o tengan su ropa lista, pero yo al último, pero es cuestión de
organizarse y en su caso adelantar y acomodar la pañalera y bibis desde un día
antes o cargar en tu bolsa una cajita con labial, aretes, collar, pulsera y anillo
para “emergencias”.
Ø Es bueno considerar que las mujeres estamos sometidas a mucha presión social al convertirnos en mamás, ya que todo el mundo te quiere
dar consejos y se sienten calificados sobre todo lo concerniente a la pediatría,
y nos siembran inseguridad y el sentirnos malas madres que nos pondrán tristes
y estresadas.
Hay que escuchar con amabilidad, agradecer y guardar
silencio.
Ø Aunque a las mamás nos
cuesta mucho, es recomendable de vez en cuando, dejar
a los niños con alguien de confianza para tener una cita juntos o recuperar un
poco tu vida social.
Hay que descubrir nuevos lugares adecuados a donde
podamos asistir con nuestros hijos para tener también un tiempo en familia.
Sal. 127.3, 4.-
He
aquí, herencia de Jehová son los hijos;
Cosa de estima el fruto del
vientre.
Como saetas en mano del
valiente,
Así son los hijos habidos en
la juventud.
Todo
lo anterior requiere iniciativa, esfuerzo, paciencia y perseverancia poniendo a
prueba nuestra capacidad de adaptación, hay que recordar nuestro proyecto como
familia, cuánto deseamos tener hijos y formarlos y tomar con buena actitud los
nuevos desafíos y cambios para ir caminando por el sendero de transformación por
la que toda familia debe pasar, sin descuidar ser una pareja plena y feliz como
base y prioridad.
Col. 3.15- 16 a.- Y la paz de Dios gobierne
en vuestros corazones, a la
que
asimismo
fuisteis llamados en un solo cuerpo;
y sed agradecidos.
La
palabra de Cristo more en abundancia
en vosotros, enseñándoos
y
exhortándoos unos a otros en toda sabiduría,
DESAFÍO SEMANA 5
Toma un tiempo para ti.
Sal a un parque, una
cafetería, o pídele a alguien que se quede con los niños, quizás tu esposo
puede sacarlos un rato de casa.
O si no, espera a que todos estén dormidos y
tengas un rato sin interrupciones.
Ora y pídele a Dios que te
muestre si en algo estás
fallando en tus prioridades.
Toma una hoja de papel o
un cuaderno y anota de qué forma práctica puedes mantener en orden tus
prioridades: Dios, tu esposo, tus hijos, todo lo demás.
Anota también qué pasos puedes
dar para mantenerte en el buen camino en cuanto a tus prioridades.
Si tienes posibilidad, repite
este ejercicio cada cierto tiempo.
No olvides visitar a mis amigas en los siguientes enlaces:
http://unamujerelegida.wordpress.com/2013/05/28/5-esposa-vs-mama/
miércoles, 22 de mayo de 2013
Mamá sana, familia sana.
Lc.
16.10, 11.-
El que es fiel en lo muy poco,
también en
lo más es fiel;
y el que en lo
muy poco es injusto,
también en lo más es injusto.
Pues si en las riquezas
injustas no fuisteis fieles,
¿quién os confiará lo
verdadero?
Desde
que nuestro hijo nació, mi vida personal sufrió una embestida tremenda.
Se
juntó el que tuvimos que cambiarnos al mismo tiempo para vivir en una casa más
grande, quedé anémica y muy débil, con depresión post-parto, con un hijo prematuro (muy llorón por cierto) que
necesitaba cuidados especiales, estrenándome como mamá y después de mis 36 años
de edad. (Y si se fijan todavía me falta añadir a mi esposo).
Frustrada
porque no podía tener la casa ordenada y limpia como a mí me gustaba y la comida
a tiempo, se me caían cientos de cabellos cada día, empecé a tener dificultades
al hablar, dislexia al escribir, la ira a flor de piel mezclada con llanto por cosas
absurdas, realmente pensé que estaba al borde de la locura.
Fue
un año realmente horrible. Varias veces caí de rodillas en la sala de mi casa,
clamando a Dios por que regresara la paz en mi vida.
Tuve
que ir entendiendo que no podía rendir como antes porque no estaba bien mi
salud. De hecho empecé a notar que si un día me sentía fuerte y animada y
aprovechaba para limpiar mucho, se
incrementaban mis hemorragias uterinas, y recibí la instrucción de que debía
estarme acostando varias veces al día.
En
algún momento pensé que no estaba bien espiritualmente, porque no era lógico mi
proceder.
Casi
a los 10 meses, desesperada porque no me
sentía mejor, acudí a la medicina natural o herbolaria y tuve una gran mejoría emocional y física.
Todo esto pasó porque mi salud fue
quebrantada fuertemente durante el parto, hasta la fecha (3 años después) no
estoy dada de alta. Con el tiempo he ido
asumiendo las reacciones que sufrió mi cuerpo.
De ahí la importancia de estar al
tanto de nuestra salud física, emocional y espiritual.
Nos
enrolamos demasiado en nuestro papel de esposas y mamás y nos olvidamos de
nosotras.
El
bebé sí va cada mes al pediatra y con
sus vacunas perfectas, pero tú tienes años sin ir a hacerte el papanicolau, checarte
del colesterol, la glucosa ni ir al dentista.
Otras veces que no es falta de
actitud u organización ¡¡es porque estás enferma!!
O
en su caso, nos llenamos de responsabilidades que superan nuestra capacidad física
y emocional que caemos en cama.
O
simplemente han pasado los años y ya no tenemos el mismo rendimiento que antes.
Todo por servir se acaba…
Cuando estamos viendo que algo no anda bien, hay
que parar y analizar e ir descartando cada área.
Primero es la física, de la cual muchas veces se
desprende la emocional. Pero en otras, nuestras emociones
se ven afectadas porque no tenemos las prioridades en
orden.
Por
supuesto que es importante que el esposo e hijos estén bien atendidos, pero
requieren una mamá sana y felíz ¡somos las que ponemos el clima a la familia,
el ambiente del hogar!
¿De
qué les sirve la casa limpia y ordenada, la ropa lavada y planchada, comida de
chef, si están histéricas, hostiles y estresadas?
O quizás deprimidas porque hace
mucho que no hablan con sus amigas, tienen sobrepeso y no son disciplinadas
para hacer ejercicio, les están saliendo nuevas arrugas, hace mucho que no se
maquillan, no se dan tiempo de peinarse muy bien y sentirse hermosas, como
cuando eran solteras o recién casadas…
Por
estos descuidos, no disfrutamos nuestra función de mamás y esposas y alejamos a nuestros amados.
Aquí
algunos consejos:
v
Mantén
tus prioridades en orden: Haz
una lista de las cosas que te molestan y te ponen ansiosa. Luego revisa la
manera de cambiarlas o eliminarlas.
v
El
ejercitarnos físicamente equilibra las
funciones de nuestro organismo, nos mantiene saludables, da energía y reduce el
estrés y la depresión. Sé que lo hemos escuchado cientos de veces, pero necesitamos
recordarlo para ser perseverantes.
v
Organiza
tus quehaceres domésticos, no limpies todo, todos los días (valga la
redundancia). Divide los quehaceres que son necesarios diariamente, cada tercer
día, cada semana y cada mes.
v
Aparta
una hora diaria para ti, por las tardes, en el que no pienses lo que debes
hacer, sino una actividad que no implique esfuerzo físico o mental. Enseña a
tus hijos y esposo que mamá debe
descansar.
v
Haz
lo imposible para respetar tus
horas de sueño. Si te desvelas, se desestabilizan 10 hormonas.
v
Toma tus 8 vasos de agua al día y come saludable.
v
Sé
disciplinada en alimentarte a tus horas.
v
Haz
un horario mensual en el que involucres actividades domésticas, familiares y
personales para ayudarte a mantener el equilibro.
v
Sé
fiel en tus chequeos médicos y en
tomarte tus medicinas.
v
Cuida
tu apariencia física.
v
Revisa,
acomoda y/o desecha lo que no uses periódicamente, en cajones, armario, alacena,
escritorio, auto, etc. El orden trae paz mental.
v
Escribe
tu plan personal de vida (independientemente de ser esposa y mamá) y planea
cuándo y cómo lograrlo.
Pero
no solo de mente sana en cuerpo sano, también es necesario cuidar nuestro crecimiento espiritual.
A
veces estamos muy preocupadas por criar buenos hijos, pero definitivamente no
podemos dar lo que no tenemos.
Cada
quien va a dar cuentas por su crecimiento, es necesario el examen diario, la
confesión, el discipulado, rendición de cuentas, fomentar amistades edificantes
para ti y la lectura de la Biblia y de buenos libros cristianos (si quieres
recomendaciones de títulos según el área que quieras trabajar escríbeme un inbox).
Juan
3.30.- Es necesario que él crezca,
pero que yo mengüe.
El
crecimiento no es una opción, es una necesidad.
Debo
enfocarme en mi propia madurez.
Fil
3.12.- No quiero decir que ya haya
logrado estas cosas ni que ya haya
alcanzado la
perfección; pero sigo adelante a fin de hacer mía esa perfección
para la cual
Cristo Jesús primeramente me hizo suyo (NTV).
La
madurez se mide por las siguientes características: (Responde en cada uno si
eres madura o inmadura).
Ø
Por
la capacidad de llevarnos bien con los demás. (Jn. 17:21)
Ø Por el grado de contentamiento
(Fil. 4:11-12), 1 Tim. 6:6).
Ø Por la habilidad de gobernar
nuestro espíritu y controlar nuestras emociones - amor u odio (Prov 16:32).
Ø Por el grado en que hemos
erradicado la soberbia y otros conflictos atormentadores. (Rom.12:3).
Ø Por cuánta paciencia poseemos
– habiendo sometido la imprudencia y la critica (Prove. 18:13, Is. 32:4).
Ø Por cuán perseverantes somos –
no con altibajos, sino constantes “todo el tiempo” (Hech. 20:18).
Ø Por nuestra habilidad de
controlar la lengua. (St. 3:2).
Ø Por el grado de santidad que
tenemos. (Mt. 7:20-23).
Ø Por cuanto tenemos del
espíritu de siervos. La humildad es el
distintivo de la grandeza. (Mar. 10:43-45).
Ø Por nuestras actitudes hacia
la autoridad. La malas actitudes revelan que desafiamos al Señor (Ezequiel
3:7).
Ø Por el dominio sobre nuestra
vida pensante. Toda batalla se pierde o se gana en la mente (1 P. 1:13).
Ø Por una discreta
administración de nuestras finanzas. El manejo del dinero comprende conciencia
y carácter. (Lc. 16:1011).
Ø Por las veces que hemos dejado
de decir: “Eso no es justo” (Gn 45:5-8, 50:20).
Ø Por nuestra gratitud. (Ef. 5:20,
1 Tes. 5:18).
Ø Por reconocer lo mucho que no
sabemos. Los inmaduros tienen todas las respuestas. (1 Co. 8:2).
Ø Por nuestra habilidad de
manejar el rechazo – con entendimiento y perdón. (Hechos 5:41).
Ø Por la forma en que
reaccionamos a los retrasos (Sal 40:1-2, Is 64:4).
Ø Por nuestra habilidad de
manejar el fracaso personal o lo que tiene esa apariencia. (1S 30:6, Is. 49:4).
Ø Por nuestra habilidad de
enfrentar la pérdida de algo. (Job 1:21).
Ø Por nuestra habilidad de
manejar el éxito. (Dt. 8:11-14).
Ø Por nuestra habilidad de
manejar la hostilidad que otros nos dirigen. (Rom 12:17-21).
Ø Por cuanta sabiduría hemos
acumulado. (Prov 4:7, Lc 2:52).
Ø Por cuanto amor poseemos. (Col.
3:14).
Ø Por los responsables y
confiables que somos, y por cuanto tememos al Señor. (Neh. 7:2).
Ø Por nuestra habilidad de
administrar el tiempo. (Sal. 90:12, Ef. 5:15-17).
Ø Por nuestra actitud hacia los
hermanos caídos—estando limpios de la actitud de “te lo dije” (Gál 6:1).
Ø
Por
conocernos bien, incluso como Dios nos conoce (1 Co.13:12, Mt 7:1-5).
¿Cuántas
fueron tus respuestas inmaduras? Pues aquí tienes ya una lista de por dónde
empezar a trabajar.
Mucho
ánimo, pues hay un gran desafío para cuidarnos física, mental y espiritualmente
y cumplir con nuestro compromiso con Dios, como esposas y mamás.
No
es fácil, pero tampoco imposible, llevo
ya casi 6 meses que por gracia de Dios, estoy siendo más ordenada y cuidándome
mejor.
¿Aceptas
el reto?
DESAFÍO
SEMANA 4.-
*Haz una tabla
con los días de la semana y un horario en el que todos los días tengas por lo
menos una hora para ti y una tarde a la semana para hacer lo que te guste (salir
de paseo sola, visitar a una amiga, arreglarte las uñas, ponerte mascarillas,
hablar por teléfono, tomar una siesta, etc.)
-En esta misma
gráfica marca los días en que has hecho ejercicio.
*Medita la
manera en que te gustaría desarrollarte como persona independientemente de ser
mamá y esposa.
Visita a mis amigas en sus blogs:
Edurne
Wendy
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