lunes, 8 de abril de 2013

En el mundo tendréis aflicción

Jn 16.33.-Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, 

yo he vencido al mundo. 

En la versión DHH, este mismo verso dice:

Les digo todo esto para que encuentren paz en su unión conmigo. En el mundo, ustedes habrán de sufrir; pero tengan valor: yo he vencido al mundo.

 

La semana antepasada tuvimos una crisis de salud con nuestro Santi, la tercera de este padecimiento en los últimos siete meses, tuvimos que llevarlo a urgencias del Hospital de Especialidades y fue especialmente traumático para él. Eso es lo que viví en aquellos días… Así que dejé un recado en el correo de Edurne, diciendo que no tenía más que escribir sobre las aflicciones, que ya había agotado todo estos meses sobre la paz, las pruebas, la confianza en Dios, que me disculpara pero no tenía cabeza para escribir ese lunes.

Pero nuestro Señor siempre tiene lecciones, yo lo sabía, aunque reaccioné con dominio propio y fortaleza, estaba un poco “choqueada”, necesitaba tiempo para asimilar todo lo sucedido, y el domingo por la mañana mi esposo sí tuvo más para escribir sobre el tema y enseñó en la iglesia sobre esta porción, y cómo Dios le habló con esta vivencia como papá.

Así que les comparto lo que Dios me mostró a través de Edgar.

Me encantó la foto que encontré para esta entrada, justo una rosa, frágil y delicada, “maltratada” por la tormenta. Así como mi Santi, tierno, pequeño, viviendo tribulaciones que no entiende. Pero aprendí este versículo que “nunca había visto”:

Job 5:7.- Pero como las chispas se levantan para 

volar por el aire,
Así el hombre nace para la aflicción.

           

Aunque el diseño original de Dios fue que no tuviéramos dolor, por el pecado lo sufrimos. Es algo por lo que todos los humanos de todas las edades vamos pasar, Santi no es la excepción, es parte de lo que Dios tiene para trabajar en su corazón.

Rom. 8:19-22.- Porque el anhelo ardiente de la 

creación es el aguardar la

manifestación de los hijos de Dios. Porque l

a creación fue sujetada a vanidad,

no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó en esperanza;  porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción,

 a la libertad gloriosa de los hijos de Dios.  Porque sabemos que toda la creación gime a una,

 y a una está con dolores de parto hasta ahora;

 

Además en este mundo tendremos aflicción porque no somos de aquí, somos extranjeros y peregrinos:

Fil. 3:20-21.- Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo; el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya,

por el poder con el cual puede también sujetar a sí 

mismo todas las cosas.

Rom. 8.18.- Pues tengo por cierto que las aflicciones 

del tiempo presente

no son comparables con la gloria venidera que en 

nosotros ha de manifestarse.

 

Rick Warren señala que Dios “depende más de las circunstancias para hacernos más como Jesús que de nuestra lectura de la Biblia. La razón es obvia: Enfrentas circunstancias 24 horas al día.”

Y es verdad, cada circunstancia requiere una decisión ¡cuántas al día debemos tomar y traerán consecuencias!

Aun cuando tengamos comunión con el Creador, Su Palabra dice que las aflicciones son parte de nuestra vida, pero sin embargo nos da una esperanza:

Sal. 34.19.- Muchas son las aflicciones del justo, pero de todas ellas le librará Jehová.

 

Y además, no nos deja sin armas, sino que nos dará consuelo en estas tormentas de la vida.

2 Co. 1.5.- Porque de la manera que abundan en nosotros las aflicciones de Cristo, así abunda también por el mismo Cristo nuestra consolación.

 

Cuando mi pequeño está en momentos de angustia, algo que le repito y quiero que siempre tenga presente, es que mamá siempre estará con él. Quiero que sienta mi amor, mi protección, mi entrega, mi compañía, mi consuelo aunque no puedo evitarle el dolor de las agujas.

Después de estos episodios, Santi ha estado más amoroso, sensible, cercano y con una comunión íntima con mamá, nuestra relación se ha afianzado más a raíz de estas vivencias.

Lo mismo sucede del Señor para con nosotros, quiere hacernos saber Su amor, Su cuidado, Su fidelidad, que Él está en control, que tiene un propósito, que nos quiere consolar, que sintamos Su abrazo y presencia en todo momento.

En estas tormentas es cuando experimentamos los momentos más cercanos con nuestro Padre, las oraciones son más genuinas y sinceras, es cuando estamos más sensibles a los detalles con que Dios adereza nuestro andar y que comúnmente a lo mejor no nos percatamos de ello.

Él quisiera que esa comunión la tuviéramos todos los días, pero  la angustia  es un recurso con el que crecemos y maduramos en la relación con Dios.

Warren escribe que “para evitar que nos aferremos demasiado a esta tierra, Dios permite que experimentemos algún grado de incomodidad y tristeza en nuestras vidas, o sea, anhelos que nunca serán satisfechos de este lado de la eternidad. ¡No somos completamente felices aquí, porque no se supone que lo seamos! La tierra no es nuestro hogar final: hemos sido creados para algo mucho mejor.”

Nos recuerda “tengan valor: yo he vencido al mundo”, están del lado de la victoria, estoy con ustedes todos los días de su vida, soy la luz en esos momentos de oscuridad.

Solo Dios conoce el propósito en el corazón de mi hijo, y es palpable que trabaja en el corazón de todos los que le amamos. Me quedó claro que la felicidad solo será cuando estemos con Él.

Así que te comparto esta reflexión que fue un bálsamo a mi corazón y me ayudará a fortalecerme más cada que venga una de las tantas aflicciones que seguiremos teniendo mientras estemos vivos y serán para darle gloria a Dios por lo que hará por medio de ellas.

Y termino con el versículo que empecé: “Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz”.

Amén.

Por Jéssica Jiménez de Beltrán.
 Escrito para el Blog El Viaje de Una Mujer.

Cómo construir amistades efectivas




Que el Señor muestre una bondad especial con Onesíforo y toda su familia, porque él me visitó muchas veces y me dio ánimo. Jamás se avergonzó de que yo estuviera en cadenas. Cuando vino a Roma, me buscó por todas partes 
hasta que me encontró.  
Que el Señor le muestre una bondad especial el día que Cristo vuelva. Y tú bien sabes de cuánta ayuda fue en Éfeso.
-2 Tim. 1.16-18.

Dicen que en las enfermedades y en la prisión es en donde se conoce a los verdaderos amigos.
Hace una semana desaparecí del mundo cibernético y real, pues tuve varios días un fuerte resfriado y mi hijo siguió inmediatamente después con alergia a la primavera.
Fue hermoso ver cómo mis amigas del grupo de GMG en Español estuvieron al pendiente mío, y a pesar de la distancia entre países indagaron si me pasaba algo. Confieso que me sentí importante, en el buen sentido, que le hago falta a alguien fuera de mi familia.
Soy una persona a quien le han costado mucho las relaciones interpersonales desde pequeña, soy la única hija de la familia y mi mamá no es la sociable del año, tal vez por eso me gusta escribir. Tengo pocos amigos entrañables, de hace muchos años, que con el paso del tiempo nos hemos distanciado. Cuando nos vemos, hablamos o escribimos, parece que fue ayer que dejamos de contactarnos, pero no estamos al día de nuestras vidas.
Desde hace poco menos de un año, Dios me proveyó de este hermoso grupo de amigas cibernéticas por el Facebook, convocadas por este blog para estudiar la Biblia juntas. A dos las conocí en persona alguna vez, pero el resto solo en foto, vivimos en distintos países.
En los últimos años, Dios ha estado hablando a mi corazón sobre la importancia de las amistades, y ellas ha sido una respuesta a mi necesidad de personas que estén cerca, que me cuiden y edifiquen con sus vidas.
Jn 15.17.- Este es mi mandato: ámense unos a otros.
Qué difícil es muchas veces, cuando piensas que tienes una amistad verdadera y te sientes utilizado o traicionado, y peor si se trata de creyentes. El grupo de “Bendecidas para bendecir” llegó en un momento difícil en esta área de mi vida para sostenerme.
Pero el único que no falla es Dios, todos somos susceptibles de lastimar a alguien, Él es fiel para darnos madurez, sanar nuestro corazón, aprender de cada experiencia, y dar salida a las personas que no son de bendición a nuestras vidas para traer otras en Su tiempo y voluntad.
En los últimos meses he estado estudiando sobre este asunto para renovar mi concepto de amistad conforme a lo que el Señor dice en Su Palabra y buscar sembrar también amistades presenciales entrañables y duraderas. Aquí repasaremos algunos datos:
Empecemos por que cada quien tenemos algo hermoso que aportar a los habitantes de este mundo, el Creador nos hizo con un propósito y tenemos por lo menos un don. Cuántas veces nos sentimos tan solos en un planeta lleno de miles de millones de personas que no sabemos relacionarnos saludablemente.
Ef. 2.10.- Pues somos la obra maestra de Dios. Él nos creó de nuevo en Cristo Jesús,
a fin de que hagamos las cosas buenas que preparó para nosotros tiempo atrás.
El psicólogo cristiano David Hawkins, escribió: “Mire a su alrededor y note quién  necesita cordialidad (…) Me imagino que no tendrá que buscar mucho”. Cordialidad y amistad sencilla es lo que necesitamos para empezar.
Lo anterior se alimentará de tiempo para compartir nuestro testimonio y diario vivir con las personas. Ser uno mismo, ser honesto, platicando nuestras victorias, derrotas y frustraciones siempre llegan a corazón de quien escucha.
Y llegamos a una actividad muy importante: ¡Escuchar! Todos tenemos necesidad, sobre todo las féminas, en que alguien se interese por lo que nos sucede, lo que pensamos y sentimos, lo que nos preocupa, y no es bueno que tu único oído sea tu pobre esposo J.
Cabe destacar que dentro de todo va la discreción de lo que te contaron, es un espacio seguro donde nadie más debe enterarse porque confiaron en tí. 
Elbert Hubbard, ensayista estadounidense, dijo que “Un amigo es uno que lo sabe todo de ti y a pesar de ello te quiere”.

En la amistad, lo que digo no debe ser malinterpretado, juzgado, ni usado en mi contra, me siento comprendida y alentada, no forzada ni regañada. Es saludable tener con quién compartir mis temores sin ser criticada.
 Cuando amamos a una persona, oramos por sus debilidades y pedimos sabiduría para tener la delicadeza de saber cómo expresar con palabras cálidas y abrazadoras con la intención de aliviarle en alguna área.
Prov. 17.17.- En todo tiempo ama el amigo,
Y es como un hermano en tiempo de angustia.
Prov. 27.6.- Las heridas de un amigo sincero
    son mejores que muchos besos de un enemigo (NTV).

Con mis amigas de GMG en Español he compartido todo tipo de vivencias que he pasado, personales, con mi matrimonio, con mi hijo, buenas y malas, y realmente nunca me he sentido señalada, sino edificada, sostenida, animada y fortalecida para crecer en el Señor.
 “La verdadera amistad es como la fosforescencia, resplandece mejor cuando todo se ha oscurecido” (Rabindranath Tagore).
Hay amigos “controladores” que tienden a sentirse “mártires”  para llamar la atención, irresponsables con sus obligaciones propias, que quieren que los demás les resuelvan todos sus problemas, todo el tiempo. Como en cualquier cosa, hay límites y es necesario  respetar tu tiempo, prioridades, posesiones y relaciones, una amistad equilibrada y feliz, no una carga.
Así que, no te digo todo esto porque ya lo haya alcanzado, sino que es mi desafío para este 2013 fortalecer mis amistades actuales y sembrar nuevas, buenas y duraderas amigas  como parte de lograr una vida lo más sana, realista y fortalecida posible, en cuanto dependa de mí para ser luz y testimonio de mi Padre Celestial.
Ahí en los próximos meses, si Dios nos presta vida, escribiré algo para compartir cómo vamos en la construcción de relaciones saludables y cuántas amigas más nos regala el Señor en este tiempo.
Mi agradecimiento a mis compañeras del grupo “Bendecidas para bendecir” que me ha acompañado en mis tristezas y alegrías en los últimos meses, son una provisión de Dios para mí. Las amo en el Señor.
                                                                                     


Ensalada de mango



INGREDIENTES:
3 Mangos petacones grandes y maduros (pero macizos) en cubos.
1 cebolla morada picada.
200grs. de tomates verdes picados finito (también conocidos como tomatillos).
4 chiles serranos picaditos (si no quieres que piquen tanto, quita las semillas).
1 cabeza de brócoli partida en ramitos cocinada o en crudo (según lo acostumbre tu familia).
12 ramitas de cilantro picado.
3 limones (su jugo).
1 cucharada de aceite de oliva.
2 cucharadas de vinagre de manzana.
Sal al gusto.

PROCEDIMIENTO:
Mezclar todo en un bowl y rectificar sazón.

-Puedes modificar las cantidades según el gusto de tu familia. Muy fresca para el verano. ¡Disfrútala!

*Se sirve para acompañar pescados y carnes, sola o en tostadas.
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