lunes, 18 de febrero de 2013

Atavío Interno De Una Mujer De Dios




1 Pedro 3.3, 4.- Vuestro atavío (…)sea (…) 4  el interno, el del corazón, en el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios. 

Hablaremos de la invitación al cuidado del adorno que no se ve, el interno.
Como es una referencia directa hacia nosotras, me iré palabra por palabra para entender completamente el significado de este adorno que Dios nos pide. Trataré de ser lo más clara posible. ¿Listas?

Interno significa en el original escondido, privado, oculto, secreto.

Luego redunda diciendo, “el del corazón”. En el NT, la palabra corazón tiene un uso sicológico y espiritual. Cristo y Pablo usan el término para referirse a la fuente o asiento de los sentimientos, deseos, esperanzas, motivos, voluntad y percepciones intelectuales.
El hombre se comporta según su corazón; Dios conoce este centro vital y no se deja engañar por las apariencias externas.

1 Sam 16.7.- Y Jehová respondió a Samuel: No mires a su parecer, ni a lo grande de su estatura, porque yo lo desecho; porque Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón.

Pero hay cosas de mayor importancia que se originan en el corazón:
Mt. 15.18, 19.- Pero lo que sale de la boca, del corazón sale;  y esto contamina al hombre.   Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias.
Podríamos resumirlo en pecados de malos pensamientos, tipo sexual, atentado contra la integridad física, materiales y de la lengua.
Prov. 4.23.-Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; Porque de él mana la vida.

Es la paz de Dios lo que guardará el corazón del hombre, principio importante de salud mental.
Jn. 14. 27.- La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como
el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo.

Para que mi corazón no se turbe con todo el tipo de pecados que salen de él, yo debo encargarme de basar mi percepción de la vida, mis motivaciones y decisiones delante del Señor y confiar en las promesas que me deja en Su Palabra, tendré cuidado de mi salud mental, que afecta indudablemente la física (Estrés, depresión, ansiedades, incertidumbre, celos, contiendas, frustraciones de la vida, etc.)
Esto tiene que ven con mi afán por el dinero, por el futuro, por problemas en la convivencia familiar, y en mi trabajo, en la iglesia…
Entonces continuaremos la idea de que Pedro nos invita a que este adorno del espíritu sea:
Incorruptible, que no decaiga, que no muera, que no se agote, seque, consuma o arruine. Así que debemos cuidar mucho que este adorno, no pierda su vigor.

Llegamos ahora a dos características de este atavío interno de una mujer: El espíritu afable y apacible.

1.- AFABLE.- Esta palabra es como si fuera una flor que se compone de varias actitudes (que les llamaremos pétalos J ): Ser gentil, manso y humilde.
Empecemos con gentil: que es amable, es alguien fácil, digno, de ser amado, afectuoso.
En general la carta de Tito nos habla de las buenas obras. Ser amable es una de ellas. Me atrapó esta frase “Debemos ser como un caramelo apetecible para los demás, que les guste estar con nosotros”. ¡Qué desafío para nuestro carácter!
Tal vez con personas ajenas a nuestra familia es más fácil ser amables. A veces dejamos de ser amables con los que vivimos o frecuentamos  porque nos la pasamos quejándonos de las cosas que no nos gustan o por acostumbrarnos a que ya es nuestro esposo y ya tenemos años viviendo con él e inconscientemente dejamos de ser detallistas y de ver las cosas buenas por las que nos enamoramos y las queremos.

El segundo pétalo de ser afable,  es manso.  Jesús personifica la mansedumbre.
Mt. 11.29.- Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; 
y hallaréis descanso para vuestras almas;

Esta es una cualidad que requiere mucho amor al prójimo. Se manifiesta especialmente en la disposición a ceder sus propios derechos por amor a los demás, o en provecho de otros.
Mansedumbre es suavidad y benignidad en la condición o en el trato, y está libre de arrogancia o presunción. Está muy relacionada con otras virtudes, como la humildad y la apacibilidad. De modo que los mansos son enseñables.

1 Tim. 6.11.- Mas tú, oh hombre de Dios, huye de estas cosas,
y sigue la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia, la mansedumbre.

No tenemos pretextos para ser amables y mansos, ya que gracias a la salvación del Señor, por misericordia, y no por obras de justicia que nosotros hayamos hecho, es que tenemos la posibilidad de ser diferentes, de ser amables, estar dispuestos a aceptar a los demás como son y aun más, ceder nuestros derechos a favor de otros.
            Me encanta este versículo por su sencillez y profundidad:
St. 3.13.-  ¿Quién es sabio y entendido entre vosotros? Muestre
por la buena conducta sus obras en sabia mansedumbre.

El tercer pétalo de ser afable,  es humilde.  Significa primariamente aquello que es bajo, y que no se levanta mucho de la tierra. Como por ejemplo, el pasto.

Hice un collage del concepto de varias definiciones que encontré: Es “la virtud moral por la que el hombre reconoce que de sí mismo solo tiene la nada y el pecado. No está en competencia”.

“Es reconocer nuestras debilidades, cualidades y capacidades, y aprovecharlas para el bien de los demás, sin decirlo.”

Actitud de la persona que no presume de sus logros, reconoce sus fracasos y debilidades y actúa sin orgullo”.
Rom. 12.16.- Unánimes entre vosotros; no altivos, 
sino asociándoos con los humildes. 
No seáis sabios en vuestra propia opinión.

Es un llamado a baja la guardia y aceptar consejo de los demás o simplemente respetar la opinión de las demás personas. No pensar que soy la mejor y tengo las mejores ideas y soluciones, que los demás no cuentan o no son tan valiosas sus opiniones como las mías. Me encanta esta hermosa promesa:
1 Pe. 5.5, 6.-  Igualmente, jóvenes, estad sujetos a los ancianos; y
todos, sumisos unos a otros, revestíos de humildad; porque: Dios resiste a los soberbios, Y da gracia a los humildes. Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que 
él os exalte cuando fuere tiempo;

¿Cómo vamos hasta aquí? Yo “no veo lo duro, sino lo tupido”, como decimos en México, muchas actitudes por cambiar y pecados por confesar.

Ahora llegamos a la segunda característica del atavío interno de la mujer: Ser…

2.-APACIBLE. En el original es quietud, desistir de actividad o lenguaje:- reposadamente.

Prov. 14.30 a.- El corazón apacible es vida de la carne;
Prov. 20.22.- No digas: Yo me vengaré; Espera a Jehová, 
y él te salvará.
Sal. 46.10a.- Estad quietos, y conoced que yo soy Dios;

Confiar en que Dios moverá las cosas y que en otras, debo confiar en la cabeza masculina que me dio para que tome buenas decisiones, y orar por él para que así sea.

Pero este concepto no solo tiene que ver con quietud de actividad, sino de lenguaje:

Prov. 15.4.- La lengua apacible es árbol de vida;
Mas la perversidad de ella es quebrantamiento de espíritu.
Ec. 3.1, 7. Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.
tiempo de romper, y tiempo de coser; tiempo de callar, y tiempo de hablar;

            Aquí habla específicamente de quedarnos calladas, no de cuidar lo que hablamos. Recordemos estos versículos:
Prov. 14.23.- En toda labor hay fruto;
Mas las vanas palabras de los labios empobrecen.
Prov. 10.19.- En las muchas palabras no falta pecado;
Mas el que refrena sus labios es prudente.

¿Cuántas veces me he arrepentido de haber abierto la boca? ¡Muchas por desgracia! Mira este llamado especial para nosotras, desistir de nuestro lenguaje, nunca pensé que apacible encerrara también este concepto. Dominio propio por desarrollar…
           
          La recompensa por tener un espíritu afable y apacible, es que: es de gran estima delante de Dios, algo extremadamente costoso, recibiremos muchos galardones por ello. Seremos mujeres realmente hermosas si desarrollamos este carácter afable y apacible, no con adornos exteriores y de apariencia, sino porque son internos, del corazón, como dice el versículo.

            ¡Qué diferente sería Jéssica con estas virtudes desarrolladas, si respondiera a este llamado de Dios para mí! Fui hecha para ser de bendición, no de tropiezo.

Rom. 12.17 b.- procurad lo bueno delante de todos los hombres.
1 Pe. 3.9.-  no devolviendo mal por mal, ni maldición por maldición, sino por el contrario, bendiciendo, sabiendo que fuisteis llamados para que heredaseis bendición.

Perdóname Señor por ser desobediente y tener actitudes que no te agradan. Por  tratos inadecuados, malas caras, por soberbia, por no esperar tus respuestas, por hablar cuando no debo. Vigoriza mi corazón para cultivar el espíritu afable y apacible que esperas de mí y no arruine el propósito para el cual que me creaste. Ayúdame a ser usada como un instrumento limpio en tus manos, en mi casa y con los de afuera. Amén.

Por Jéssica Jiménez de Beltrán.
 *Escrito para elviajedeunamujer.blogspot.com

Amar a los hijos



Tito 2.4. “que enseñen a las mujeres 
jóvenes a amar (…) a sus hijos,”

Y llegamos ya al sexto requisito esencial para la vida piadosa de la mujer de Tito 2.3-5: Amar a los hijos.

Parece extraño que Pablo deba estar haciendo esta mención especial en la lista de cosas buenas que las mujeres jóvenes deben manejar, el amor al esposo y a los hijos, pues que se supone que debe ser algo natural que debe fluir de nuestro corazón al momento de decidir casarnos y formar una familia ¿no crees?

El origen de la palabra  es el amor fileo, de amistadel ser amantes de nuestros hijos.

Te cuento que por la gracia de Dios me casé, y aun con más gracia divina soy mamá. Después de cinco años de desearlo, por fin tuve un embarazo, y por supuesto, por las circunstancias de mi salud, de alto riesgo.

Contra los pronósticos médicos llegué a las 36 semanas de gestación y por fin mi deseado pequeño nació, y además sano.

Todo iba relativamente bien, costaba un poco que comiera, pero nada grave, era normal por su condición.

Yo había pasado leyendo sobre el embarazo, los bebés, repaso de los apuntes de Hogar Cristiano, instrucción para los hijos, platicaba con mi consejera Marcela cada 15 días para que me compartiera sus más efectivos tips de maternidad, además de que había ayudado a mi mamá a cuidar a mi hermano menor a los 14 años, y tenía todo tan presente como si hubiera sido ayer… Yo me sentía preparada para cualquier cosa que pudiera presentarse, no en vano fueron los casi 6 meses en que estuve en reposo.

Pero rumbo al fin de la cuarentena, mi adorable hijo empezó a tomar la rutina de llorar más o menos desde las 7 o 9 de la noche por cuatro horas… sin parar!!! Al principio, llamamos al médico para que lo revisara, pero estaba en perfecto estado.

Después, como a las 6 de la tarde le administraba todos los medicamentos y remedios recomendados para que el niño no tuviera malestar alguno al llegar la noche. Pero todo era en vano.

Llegaba a tal grado nuestra desesperación, que a mi esposo y a mí se nos subía la presión arterial de escuchar los alaridos de nuestro añorado hijo. Yo pensaba: “¡Este niño se va a quedar huérfano antes de que perciba claramente el rostro de sus padres!”

Mi pobre marido debía ir a trabajar, aunque intentara dormir, el bebé dejaba de llorar y se dormía hasta las dos de la madrugada; vivíamos además en un  edificio de departamentos, pero Dios cuidó que una de las vecinas más cercanas fuera sorda!! Esto duró como unos 2 o 3 meses más, casi todos los días…

Ahí comprendí por qué debían enseñarme a amar a los hijos. En esos momentos, olvidaba cuánto había orado porque pudiera ser madre. Ahí comprendía cuando me decían, “nunca más vas a dormir una noche completa, ni a dormir una siesta”, ya que pensaba que conmigo iba a ser diferente, porque yo soy de seguir instrucciones al pie de la letra. Ahí valoré aun más a mi mamá.

Por eso, el amor de una madre es sacrificial, ya que desde antes de que nazca el bebé, debes dejar de comer lo que quieras, de hacer lo que desees, dormir en tu posición favorita, etc.

Y vamos ahora a la cuestión del tiempo, tu vida nunca va a ser igual. Pareciera que la casa nunca puede estar totalmente ordenada, si tienes tu horario planeado para hacer quehaceres, a tu hijo se le ocurre vomitar, tirar el plato de comida al piso, hacer popó, un berrinche o caerse, justo cuando tu esposo está por llegar de trabajar.

Con mucha facilidad podemos añorar nuestros tiempos de laborar con un jefe malhumorado, de planes estructurados, en lugar de “batallar” con nuestros hijos, “quisiéramos que este tiempo pasara rápido para seguir adelante con la verdadera vida”, con la de allá afuera.

Sin embargo, no olvidemos que el tiempo pasa rápido y que solo estaremos con los hijos pocos años, y que lo que invirtamos en ellos los primeros tres, definen su carácter para el resto de su vida (Ec. 3.1-11).

Recuerdo que yo pensaba: “ya ha pasado tan rápido un mes, y pensar que lo esperé por cinco años, y solo vivirá conmigo a lo mejor solo hasta los 20…” (A lo mejor un poco exagerada por la depresión post-parto, pero real). Tenemos los ejemplos bíblicos de Jocabed y Ana.

“Antes de que nos demos cuenta, los corazones tiernos y flexibles se endurecen (…) ¿Qué haces para que los minutos, meses y años valgan la pena?”

Demos un vistazo a lo que dice Dios sobre la paternidad:
Dt. 6.6, 7.- Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes.

Como padres temerosos de Dios, es nuestra responsabilidad enseñarles de la palabra, todos los días y en todas las situaciones, no es de la iglesia ni de la escuela cristiana.

Prov. 1.8, 9.- Oye, hijo mío, la instrucción de tu padre,
Y no desprecies la dirección de tu madre;
Porque adorno de gracia serán a tu cabeza,
Y collares a tu cuello.

“Nadie tiene mayor potencial para influir de manera piadosa en un niño que una madre temerosa de Dios”.  Por tanto, debemos responder fielmente al llamado de Dios en esta área y orar para que Dios nos de la capacidad para que Su Palabra de arraigue en los corazones de los hijos.

Tenemos los ejemplos de Sara, Rebeca, Raquel, Ana, Elisabet y Jocabed, entre otras.

Y por supuesto, Tito 2.3, 4, que ya citamos al principio. “Las madres cristianas, debemos amar a nuestros hijos a pesar de… pase lo que pase… (…) ¿Y de dónde proviene ese amor? Debe surgir de un corazón santificado (…) sin basarse en la apariencia de ellos, sus personalidades, lo brillantes que sean, ni en la respuesta que le den a nuestros intentos de amor”.

Yo digo que mi hijo: “Ama a su padre y usa a su madre” J A pesar de lo que hago por él, a su padre es al que llena de besos y yo debo mendigárselos!! Pero eso sí, él sabe que su mamá es incondicional.

Elizabeth George nos presente algunas formas de amar a nuestros hijos:

Ø    Ser afectuosos con ellos. El sentirse amados les da seguridad y autoestima.
 Abrazarlos mucho y llenarlos de besos debe ser parte de tu forma de ser, de lo contrario, lo buscarán en otra parte.
 Hasta que tuve a nuestro bebé comprendí la frase de “llenarlos de besos”. Ser madre, derritió a la dama de hierro que solía ser J ¡eso fue solo de Dios!

Ø    Prepararlos para que trabajen, sean responsables, respetuosos, obedientes y con buena actitud. Recordemos el mandato de obedecer a los padres (Ef. 6.1, 2).

Hace dos semanas estuvimos hablando sobre ser maestras del bien primero en nuestros hogares.

Napoleón Bonaparte decía que “El porvenir de un hijo es siempre obra de su madre.”

Ø    Orar por ellos. Tenemos la herramienta de 31 virtudes bíblicas para orar por nuestros hijos en este blog. ¡Está fantástica!

Ø    Dedicar tiempo para instruirte sobre la maternidad según la etapa de tu hijo. Ser madre requiere preparación. Hay infinidad de recursos seculares para la cuestión médica y de alimentación y cientos de buenos libros cristianos que te pueden ayudar con la crianza de los hijos.

Ø    Crear oportunidades para hablarles acerca de Dios (Dt. 6.6, 7) y leerles historias bíblicas.

Ø    Enseñarles a orar, a ser agradecidos con el Señor por los detalles que pueden parecer cotidianos.

Desde poco antes de los dos años,  de repente interrumpe sus juegos y durante el día me toma de la mano, inclina su cabeza y cierra los ojos para orar. Por supuesto que no desaprovecho esos deseos de nuestro hijo.

Una idea es que tengo un mantel individual en la mesa del comedor con un mapa de un planisferio, y al momento de comer, él elige un país y oramos por la salvación de esa nación y sus siervos en aquel lugar.

Ø    Cuídalos. La ropa, su comida, horarios, descanso, un hogar seguro y en paz, el orden, la limpieza, sus medicamentos, etc. Esto requerirá todo tu esfuerzo, pero te recuerdo esta frase: “En general, las madres son los únicos trabajadores que nunca tienen días libres. Una clase sin derecho a vacaciones”. ¡Nuestra fuerza provendrá del Señor!

Ø    Responsabilidad de hablarles sobre la salvación y llevarlos a los pies de Cristo. Esta debe ser nuestra principal prioridad para la vida de nuestros retoños.

Ø    Ser un ejemplo de piedad, es el regalo más valioso dar a tu familia un buen ejemplo.
En lo personal, el ser madre, me ha llevado a desear perfeccionarme y madurar más rápido para no influenciar de mala manera a mi hijo con mis flaquezas, antes de que tome más conciencia con la edad. Lo que haces habla más fuerte que lo que dices. (Prov. 31.39-31).

¿Qué te ha parecido el paseo por este requisito para la mujer respecto a su familia? Desafiante, todo un reto que vale la pena pasar.

No en vano aun  el reconocimiento secular hacia las mamás: “La mano que mece la cuna rige el mundo” (Peter de Vries, novelista estadounidense).

Debo agradecer a Dios por todo lo que he aprendido al ser madre: valorar y agradecer a mi madre por su dedicación a mi persona; la dependencia en el Señor, no en mis propias fuerzas; comprender mejor el carácter de Dios como nuestro Padre; ser amorosa y paciente; dominio propio; disfrutar los pequeños detalles de la vida; reír por situaciones que pueden parecer muy comunes; aprovechar el tiempo, porque pasa rápido; atesorar cada momento en mi corazón; ser firme; más minuciosa; examinar cada día mi corazón para que Dios saque cada día lo peor de él; y tomar el desafío de formar una vida para la eternidad.

El mundo y la naturaleza pecaminosa están en guerra por el corazón de nuestros hijos, hay que luchar por ellos cada día para que vuelvan a Dios, solo con la fuerza que da el Altísimo y Su espada.

Gracias Señor por darme una segunda oportunidad de vivir durante el parto, y ser madre ¡Es lo mejor que me ha pasado en la vida!



Bibliografía: "El Llamado Supremo de la Mujer". Por Elizabeth George. Edit. Unilit.

Usurpadoras



Lc. 3.16.- respondió Juan, diciendo a todos: Yo a la verdad os bautizo en agua; pero viene uno más poderoso que yo, de quien no soy digno de desatar la correa de su calzado; él os bautizará en Espíritu Santo y fuego.

Haciendo mi estudio de Lucas, este versículo me inspiró para hacer el presente artículo. Juan El Bautista es humilde  y ubicado al reconocer los límites de su ministerio encomendado, aun cuando se le había dado una función muy importante, como para que se hubiera envanecido, no pasó límites queriendo hacer más. Sabía el propósito para el cual fue llamado por el Señor y era suficiente como para entretenerse en él y fue sabio para no descuidarlo.
En las consejerías y discipulados es muy común que los problemas que les afligen a las personas sean causados por usurpar funciones que no les corresponden.
Según el Diccionario de la Real Academia Española, la definición de usurpar es apoderarse de una propiedad o de un derecho que legítimamente pertenece a otro, por lo general con violencia. / Arrogarse la dignidad, empleo u oficio de otro, y usarlos como si fueran propios.
Partimos que Dios tiene un propósito para cada uno de nosotros.
Ef. 2.10.- Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras,
las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.

En segundo lugar, Dios es un Dios de orden.
1 Co. 14.40.- pero hágase todo decentemente y con orden.
En el original, la palabra orden viene de: establecer, asignar, sucesión de rango o carácter.
Así que por esto, nos asignó roles para cada posición que ocupamos en la vida, como puede ser en el hogar (esposo, esposa, hijo, hermano, suegros, abuelos), la iglesia (pastor, esposa de pastor, diácono, congregación), en el trabajo (jefe, empleado), en la escuela (director, maestro, alumno), entre otros, esto es solo un ejemplo.
La Biblia nos marca nuestras funciones según como nos desempeñemos, aquí van algunos:
Esposo
Ef 5.23.- porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador.
Ef. 5.28, 29.- Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama.
Porque nadie aborreció jamás a su propia carne, sino que la sustenta y la cuida, como también Cristo a la iglesia,

Esposa
Ef. 5.24.- Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo.
Ef. 5.33b.- y la mujer respete a su marido.

Hijo
Ef 6.1, 2.- Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo.
       Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa;

Pastor  
1 Tim. 3.2-7.- Pero es necesario que el obispo sea irreprensible, marido de una sola mujer, sobrio, prudente, decoroso, hospedador, apto para enseñar; no dado al vino, no pendenciero, no codicioso de ganancias deshonestas, sino amable, apacible, no avaro; que gobierne bien su casa, que tenga a sus hijos en sujeción con toda honestidad (pues el que no sabe gobernar su propia casa, ¿cómo cuidará de la iglesia de Dios?); no un neófito, no sea que envaneciéndose caiga en la condenación del diablo.
        También es necesario que tenga buen testimonio de los de afuera, para que no caiga en descrédito y en lazo del diablo.

Diácono 
1Tim. 3.8-13.- Los diáconos asimismo deben ser honestos, sin doblez, no dados a mucho vino, no codiciosos de ganancias deshonestas; que guarden el misterio de la fe con limpia conciencia.
       Y éstos también sean sometidos a prueba primero, y entonces ejerzan el diaconado, si son irreprensibles.
Las mujeres asimismo sean honestas, no calumniadoras, sino sobrias, fieles en todo.
Los diáconos sean maridos de una sola mujer, y que gobiernen bien sus hijos y sus casas.

Esposa de pastor
Tito 2.3-5.- Las ancianas asimismo sean reverentes en su porte; no calumniadoras, no esclavas del vino, maestras del bien;
que enseñen a las mujeres jóvenes a amar a sus maridos y a sus hijos, a ser prudentes, castas, cuidadosas de su casa, buenas, sujetas a sus maridos, para que la palabra de Dios no sea blasfemada.
Jefe
Col. 4.1.- Amos, haced lo que es justo y recto con vuestros siervos, sabiendo que también vosotros tenéis un Amo en los cielos.

Empleado
Col. 3.22-24.- Siervos, obedeced en todo a vuestros amos terrenales, no sirviendo al ojo, como los que quieren agradar a los hombres, sino con corazón sincero, temiendo a Dios.
Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres; sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís.
        Tito 2.9-10.- Exhorta a los siervos a que se sujeten a sus amos, que agraden en todo, que no sean respondones;
no defraudando, sino mostrándose fieles en todo, para que en todo adornen la doctrina de Dios nuestro Salvador.
Faltan muchos más, pero te repito, son solo algunos, tanto ejemplos como porciones bíblicas.
 Por eso es importante conocer quién soy y qué debo hacer para no desperdiciar tiempo y energías en hacer actividades para las cuales no soy asignada.
Ahora vamos con ejemplos prácticos en que es común usurpar funciones:
En la relación esposo-esposa, el que es responsable de la casa es el marido, es la cabeza y sustentador. Cuántas veces no se usa ahora cambiar de rol, la esposa mantiene el hogar y el esposo es el “amo de casa”, si es que les va bien, o simplemente se justifica diciendo que está desempleado, sin ganas de buscar trabajo porque ya sabe que la mujer, por naturaleza “le pedalea” (como decimos coloquialmente en México), para sacar adelante a los hijos y las necesidades que surjan.
Y como consecuencia de esto, bien dice el dicho “el que paga, manda”, y la que asume la cabeza es la mujer, siendo que Dios no lo dispuso así.
Y enredando más el asunto ¿qué pasa cuando les “ayudan” los suegros económicamente y también se sienten con el derecho de intervenir en el matrimonio y la vida de la familia?
¿Qué sucede si hay un caso de padre o madre ausente por viudez o divorcio? Suele suceder que el que se queda, se apoya en un hijo (a) con el que siente le puede ser útil para asumir el rol del padre que no está y le da autoridad sobre los hermanos delegando además la responsabilidad de parte del sustento para la casa.
Este hijo designado es el que regaña a los hermanos, al que le piden permiso, en lugar de al papá o la mamá, que aunque sí están, desaparecen del mapa porque el hermano se adueña del cargo inconscientemente por amor, siente la carga tan pesada de ayudar a la familia, y hay veces que ni se casan por sacar adelante a los hijos que no son suyos, sino son sus hermanos.
Puede sonar cruel esto que te voy a decir ¿pero acaso Dios no tiene el control de que falte un cónyuge y tenga un plan para esa familia sin desbaratar el orden que Él dispuso en Su Palabra?
Conozco casos de varios jóvenes mayores enfermos, fatigados, auto-obligados que frustran sus vidas personales por no respetar el rol, que en su caso,  lo mejor sería entrarle todos juntos pero siempre con la autoridad y cabeza del padre que quedó en el barco.
Qué disturbios familiares que por consejería o por casos judiciales he conocido, y claro, la consecuencia: los hijos repiten lo que vieron en casa, desarrollando sociedades enfermas.
En la Iglesia también hay autoridades con tareas muy definidas “para que sepas cómo conducirte en la casa de Dios”.
Muy importante esto para que no haya divisiones en las Iglesias, no todos deciden, ni todos opinan. Hay que mirar la membresía y darle una repasada.
Cabe mencionar que las esposas no somos pastoras, la porción alude a un varón “marido de una sola mujer”. Así que nosotras sobrias y fieles en lo que nos corresponde.
Cambiemos de ambiente, imagínate una oficina donde todos manden, o en su caso, que cada quien hiciera lo que quisiera sin determinar qué le toca a cada uno ¡qué caos y energías gastadas doblemente! ¿verdad?
Así que te invito a enseñarte a poner límites con amor, respetando a los demás y a considerándote a ti misma.
¿Te sientes fatigada, turbada? Medita qué estás haciendo y si hay algo que no está dentro de tus roles. Recordemos “en lo que dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres”.
Si deseas tener relaciones interpersonales adecuadas y madurez en esta área, te sugiero que revises el libro “Cambios que Sanan” de Henry Cloud. Edit. Vida.
¡Hasta la próxima!



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