jueves, 6 de agosto de 2015

Enfrentando las tormentas de la vida...


Pero la salvación de los justos es de Jehová, 
Y él es su fortaleza en el tiempo de la angustia.
Sal. 37.39.

                   Las etapas de adversidades fuertes en la vida, 
                           suelen ser en las que tenemos más 
recuerdos íntimos en escuchar la voz de Dios,
son las mayores enseñanzas que quedan 
en nuestros corazones.

Cuando vi por primera vez este video, lloré mucho,
pues justo estaba batallando con la 
salud de mi hijo. Pero entendí que Dios estaba ahí,
que había un propósito escondido
 para todos y era necesario.

Espero que sea de bendición, tanto como lo fue
para mí. Y ya sabes: Checa y comparte.



miércoles, 5 de agosto de 2015

Tres ruegos a los creyentes en la congregación.


También os rogamos, hermanos, que amonestéis a los ociosos,
que alentéis a los de poco ánimo, que sostengáis a los débiles,
que seáis pacientes para con todos.
1 Tes. 5.14.

Esta parte de la Escritura es muy clara y precisa, por lo que no hay pretexto para echar en saco roto. El escritor viene exhortándoles sobre que son hijos de luz y no deben ser como los demás que no conocen a Dios, incluso entre los mismos creyentes les ruega que procedan con los hermanos bajo los ciertos parámetros.

Rogar es “pedir por gracia algo”, les solicita acciones que los cristianos ociosos, de poco ánimo y débiles no se merecen, pero por ser hijos de Dios, los más maduros deben tomar la iniciativa y dar muestra de que tienen al Espíritu Santo en acción.

Vámonos por cada concepto para comprender certeramente este pasaje.

Amonestar es “hacer presente algo para que se considere, procure o evite, advertir, prevenir, reprender.”

En el original me gusta la expresión  “poner en la mente”, cuántas ocasiones realmente estamos tan inmersos en algo que de verdad ni siquiera pensamos en ciertos aspectos que deberíamos considerar.

También es “regañar gentilmente”, recordemos que las personas deciden, nadie impone, ni siquiera Dios. Hay mejor resultado si consideramos a los demás porque nosotros también somos susceptibles de caer en cualquier pecado si nos descuidamos.

¿Y a quién debemos amonestar? A los ociosos: Los que no tienen uso ni ejercicio de aquello a que están destinados. “Inútil, sin fruto, provecho ni sustancia.” Qué fuerte ¿no? Cualquiera podemos ser así.

El siguiente verbo es alentar. Es” llamar cerca, invitar, confortar, consolar, exhortar” a los  (de poco ánimo) que se sienten pusilánimes o cobardes (no tienen el valor para tolerar desgracias o intentar grandes empresas).

Hay que ver qué es lo que les causa temor, trabajar en su autoestima, ayudarles a confiar en el Señor, enseñarles el propósito de las pruebas e instruirles para analizar cuándo son consecuencias por sus actos.

Una acción más es sostener a los débiles.

          Es adherirse a, estimar, interesarse por los frágiles, enfermos y sin fuerza, se refiere al apoyo espiritual o moral, no físico.

          Son los creyentes que caen fácilmente en algún pecado, hay que ayudarles a resistir el pecado.


Pero finaliza diciendo una actitud que hay que hacer con TODOS: Ser pacientes.
Significa tardar en responder como nos gustaría, es aguantar, la capacidad de soportar sin alterarse, facultad de hacer cosas pesadas. O sea, que ¡no es fácil! Pero recordemos que nuestro Creador no nos pide acciones imposibles. Así como los demás nos soportan, nosotros debemos hacerlo como consecuencia del amor al prójimo.

Cuánta riqueza en tan pocas líneas ¿verdad? Espero que hayas aprendido tanto como yo al estudiar este pasaje.

Cierro con esta interesante porción que trae bendición:

19 Mis amados hermanos, si alguno de ustedes se aparta de la verdad
 y otro lo hace volver, 20 pueden estar seguros de que quien haga
 volver al pecador de su mal camino salvará a esa persona de
la muerte y traerá como resultado el perdón de muchos pecados.
St. 5.19,20.

Y como tarea ¡a ponerlo en práctica!

Comparte si hay alguna circunstancia especial en la que podrás aplicar este pasaje. Te leo abajo en la sección de comentarios. ;)




Fuentes:
* Diccionario de la Real Academia Española.

* Concordancia Bíblica de James Strong.

lunes, 3 de agosto de 2015

Algunos mandamientos para la vida diaria.


         Dios nos da algunos mandatos simples que podrían hacer una gran diferencia si los consideramos.

v  Estad siempre gozosos. 1 Tes.5.16.
Es importante la palabra “siempre”. Recordemos que en la tormenta, Dios está con nosotros, no estamos solos.

 Debemos tener el dominio propio suficiente para que las circunstancias no muevan nuestra actitud, pues sabemos que tienen un propósito, que el Señor lo permitió.

v  Orar sin cesar. 1 Tes.5.17.
No pocas ocasiones tengo alguna situación que me estresa y de repente me pregunto: ¿Ya he orado por eso? La respuesta es: No. Hubiera empezado por ahí ¿verdad?

A veces pasa que cuando aprendemos a vivir sin lo que pedimos es cuando Dios nos lo da.

“La oración no cambia a Dios, cambia al que ora”. Al orar descargamos el corazón, nos une a Dios y esto nos hace ver las cosas distintas.

v  Dar gracias en todo. 1 Tes.5.18.
La RAE define la gratitud como Sentimiento que nos obliga a estimar el beneficio o favor que se nos ha hecho o ha querido hacer, y a corresponder a él de alguna manera.”

Pero “todo” es lo bueno, lo malo y lo regular. Hay que confiar en nuestro Creador.

Pues yo sé los planes que tengo para ustedes —dice el Señor.
Son planes para lo bueno y no para lo malo, para darles
un futuro y una esperanza. Jer 29.11 (NTV)

v  No apagar el Espíritu. 1 Tes. 5.19.
Esta expresión significa que la acción constante del Espíritu Santo no debe ser estorbada. ¿Con qué? Con el pecado.

         v  Examinarlo todo. 1 Tes.5.21.
Hay que escudriñar con diligencia y cuidado algo. Reconocer su calidad viendo si contiene algún defecto o error, hay que saber si es idóneo para mi vida, si es congruente con lo que a Dios le agrada.

Puede ser desde una persona, una cosa (libro o película por ejemplo), un empleo, un lugar o un hecho.

v  Retener lo bueno. 1 Tes.5.21 b.
Como consecuencia del análisis anterior, hay que mantener las relaciones edificantes, las actividades, los hábitos, las acciones y actitudes que nos hagan crecer y madurar como hijas de Dios.

v  Abstenerse de toda clase de mal. 1 Tes. 5.22.
         Evitar el pecado y cualquier cosa que nos pueda llevar a él, es una acción que debemos vivir siempre.

        ¿Para qué abrir el bote de basura si ya sabemos lo que contiene?

     Si tienes dudas, pregúntate simplemente si Dios lo haría en mi lugar, es un simple pero certero parámetro para tomar una opción.

Finalmente ¿cuál es el resultado o la bendición recibida? Que todo nuestro ser (espíritu, alma y cuerpo) será guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor  Jesucristo. (1 Tes. 5.23).

¡Qué valioso regalo! Y solo por ser obedientes en lo anterior. Si
te fijas, con un poco de diligencia y con pequeñas decisiones diarias, podemos agradar a Dios.

¿Te unes?



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