lunes, 24 de octubre de 2016

Frase sobre la amistad.


Salmo 89.1


La perseverancia es clave para el éxito.


Frase sobre la fidelidad y la confianza.


Bendición sobre la obediencia.


Frase sobre la sumisión.


martes, 18 de octubre de 2016

Responsabilidad en los hijos.


Las aflicciones tienen fecha de caducidad.


Lineamientos para padres e hijos.


El verdadero Yo


El amor y el perdón.


lunes, 25 de julio de 2016

Algunas consideraciones sobre nuestras palabras...


          Dicen por ahí que “con la lengua se tropieza más seguido que con los pies”.

          Las mujeres tenemos fama de parlanchinas, nos encanta platicar con otras personas por horas enteras. En promedio pronunciamos 25 mil palabras diarias conectadas a personas y emociones.

          Los varones dicen 12 mil en el mismo lapso y relacionadas con las personas mientras laboran.

          No en vano la Biblia tiene bastantes referencias en cuanto a nuestras palabras, que aplican a hombres y mujeres de todas las edades. De ahí que nos pongamos atentos en esta área, pues nuestros hijos serán reflejo de la forma en que usamos nuestra lengua.

          Te dejo algunas consideraciones sobre el tema.

          Hay un tiempo específico para cada circunstancia.

tiempo de romper, y tiempo de coser; tiempo de callar, y tiempo de hablar;
Ec 3.7

           No todo en todo momento debemos estar hablando, dicho más directamente: “no hablemos solo porque tenemos boca”,  también hay que disfrutar del silencio o tal vez dedicar la atención a alguien que requiere desahogarse, escuchar implica esfuerzo y es provechoso:

Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oír,
tardo para hablar, tardo para airarse;
St. 1.19.

          Escoge los temas de conversación.

          Aunque nos consideremos buenas conversadoras, no todo es susceptible de conversación y va la prudencia de por medio.

En las muchas palabras no falta pecado;
Mas el que refrena sus labios es prudente.
Prov. 10.19.

El que ahorra sus palabras tiene sabiduría;
De espíritu prudente es el hombre entendido.
28 Aun el necio, cuando calla, es contado por sabio;
El que cierra sus labios es entendido.
Prov. 17.27, 28.


           Hay quienes acostumbran llamar a todas tus amigas para platicarles cada vez que se pelean con el esposo. Aun cuando se busque consejo en esta situación, es recomendable buscar específicamente para el tema a alguna mujer madura y piadosa que nos escuche o auxilie con su opinión.

          A veces las más descuidadas son las charlas sobre los hijos. Más de una ocasión he estado en pláticas de mamás o de familia extendida, donde empiezan los temas de la crianza y contamos las áreas débiles de los pequeños, propiciando así que sea etiquetado aun cuando mejore después, o los oyentes se tomen la atribución de opinar o intervenir cada que se les ocurra.

          Y en ocasiones los niños están por ahí y escuchan las conversaciones sobre ellos: “Es que está acomplejado por esto”, “todavía moja la cama”, “es malo para las matemáticas”… y otras más, que avergüenzan a los pequeños aun cuando ellos no digan nada. Te reto a que si estás en una situación así, observes el rostro de los niños y checa su carita apenada.

          Es bueno intercambiar experiencias, pero hay que cuidar los detalles.

         Analizar lo que escuchamos antes de contestar.

Al que responde palabra antes de oír,
Le es fatuidad y oprobio.
Prov. 18.13.

          Podemos lastimar o decir mensajes sin sentido, fundamento ni razón cuando oímos con falta de diligencia y no pensamos antes de hablar.

          Estar involucrados en una conversación implica nuestro tiempo, atención y respeto, es una responsabilidad.

En toda labor hay fruto;
Mas las vanas palabras de los labios empobrecen.
Prov. 14.23

Sea vuestra palabra siempre con gracia, sazonada con sal,
para que sepáis cómo debéis responder a cada uno.
Col. 4.6.

          Esforcémonos para que nuestros dichos sean para edificación y manifiesten la gracia de Dios en nuestras vidas y la comuniquen a los demás.


         Muchas gracias por leer.

         Puedes compartir el artículo en tus redes sociales y por correo electrónico citando la fuente.

           Bendiciones.

jueves, 19 de mayo de 2016

El llamado de Dios.


Mayo 15, 2016.

                Hoy fuimos a comer para festejar el Día de la Madre, y mi mamá le trajo a Santi un globo de helio para que me lo regalara que decía: “Mami te amo, eres la mejor”.


                Y empezó a jugar con él cuando llegamos a la casa, y después baja y me dice: “Mamá estoy emocionado, porque ese globo dice lo que siempre te digo yo”. Y luego empezó a llorar y me aclaró que eran lágrimas de felicidad. Y en eso yo lo abracé y añadió que también estaba muy feliz de haber tenido un buen abuelo, y que lo extrañaba mucho.

                Cabe aclarar que como estamos a unos días de su cumpleaños, trae muy presente al abuelo porque se encargaba de regalarle un gran pastel y llenarlo de juguetes.

                 Entonces siguió llorando y me pidió una foto del abuelo para tenerla en su cuarto porque quería tenerlo siempre presente. Luego tomé una que tengo en la entrada y le dije que esa se la llevara a su recámara.

                 Cuando subimos se la enseñó a su papá, le platicó lo que pasó y lloró de nuevo. Entonces le recordó versículos bíblicos sobre la vida eterna y que vamos a volver a ver al abuelo en el cielo, que la muerte era ganancia para los creyentes en Cristo.

                  En la mañana escuché un mensaje sobre Juan 14. Y le dije a mi esposo que le leyera ese pasaje.

No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí.
 En la casa de mi Padre muchas moradas hay;
si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues,
a preparar lugar para vosotros.
 Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez,
y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis.
Y sabéis a dónde voy, y sabéis el camino.
 Le dijo Tomás: Señor, no sabemos a dónde vas;
¿cómo, pues, podemos saber el camino?
 Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida;
nadie viene al Padre, sino por mí.
Si me conocieseis, también a mi Padre conoceríais;
y desde ahora le conocéis, y le habéis visto.
Juan 14.1-7.

                Y nuestro pequeño de cinco años empezó a emocionarse con la morada que el Señor está preparando para él. Al llegar al versículo 7 le interrumpió y muy ilusionado y determinado dijo:

                -¿Sabes qué papá? Voy  ser Pastor como tú, pero voy a tener que aprender muuuchooos versículos ¿verdad?

                -Sí, pero tienes la ventaja que tú desde niño conoces de Dios y ya sabes varios, con el tiempo y cuando ya sepas leer, vas a ir aprendiendo más y de forma natural.

                -Me voy a estar 100 meses en México y luego me voy a ir a Estados Unidos a decirles que existe Dios a los de ese idioma, luego voy a estudiar francés para irme a Francia -explicó emocionado.

               ¿Por qué Francia? No lo sé. Solo le comenté: ¿Sabes que tenemos unos amigos allá que trabajan en una iglesia? Y contestó muy determinado: “No, pero entonces iré a ayudarles”.

               Y para finalizar dijo: “Abrácenme porque son muchas cosas las que voy a hacer…”

               ¿Qué puedo decir? Sabíamos que nuestro Padre Celestial tendría cosas grandes en su propósito en la vida de nuestro amado, desde su concepción, su nacimiento y a lo largo de su corta pero intensa vida.

                Pero sinceramente no pensé que lo tuviera claro a esta edad. Entendió el plan de salvación a los tres años. Nunca hemos dicho o insinuado nada sobre ser pastor, simplemente hemos enseñado los atributos de Dios con dedicación y teniéndolo presente en cada momento de nuestra cotidianidad.

                Oramos para que no deje su primer amor, que el Señor cumpla Su voluntad en él y le honre con su andar.

Bienaventurado el hombre que tiene en ti sus fuerzas,
En cuyo corazón están tus caminos.
Sal. 84.5.

Enséñame, oh Jehová, tu camino; caminaré yo en tu verdad;
Afirma mi corazón para que tema tu nombre.
Sal. 86.11.

El hace cosas grandes e incomprensibles,
Y maravillosas, sin número.
Job 9.10.

                Amén.


martes, 10 de mayo de 2016

Las mamás son unas mentirosas.


¡Lo que uno hace por los hijos!
Cierto, las mamás somos muy mentirosas, y más si tenemos varones!  
A menos que seas extrema J
No me canso de ver esta historia.
Disfruta y comparte.


La loca.



No sé de quién es esta historia, pero está hermosa y es muy real.
Disfrútala…

"Hace mucho, muchísimo tiempo, vivían en una aldea dos hermanas, dos mujeres jóvenes que no habían tenido la suerte de tener hijos ni hijas.
La gente murmuraba: Esas dos traen mala suerte. Una mujer sin hijos es fuente de desgracias para la aldea. Mejor es que se vayan...
Señaladas por la gente, las dos mujeres salían todo el día del pueblo y regresaban muy tarde, tratando de no ser vistas.
Un día en una de esas noches oscuras, llegó una anciana y tocó a la puerta:
Por el amor de Dios ¿me pueden dar algo de comer?
Pase, pase abuela. ¿Está cansada? Siéntese.
Le ofrezco una sopa caliente. ¡Oh! Está empapada por la lluvia. Venga, venga, tome esta ropa y esta manta...
Gracias... gracias....murmuró la anciana.
Las dos hermanas trataron a la anciana con amabilidad y disfrutaron de  que alguien viniera a visitarlas, aunque fuera una extraña. Y sucedió que cuando la anciana terminó de comer...
Hay mucho silencio en esta casa. Faltan risas y juegos. ¿dónde están sus hijos? , preguntó la anciana.
Nosotras no tenemos. Por eso no nos quieren en la aldea.
Pues... yo tengo una medicina para tenerlos. Les comentó contenta la anciana.
¿Una medicina?
Sí. Pero tiene sus riesgos, advirtió la abuela.
¿Quiere decir que podemos enfermar y hasta morir?
Díganos, por favor ¿qué nos podría pasar si la tomamos?
Bueno. Es que después de haber dado a luz, la madre se vuelve loca. Les advirtió la anciana.
¿Loca?
Sí, así es, sonrió la abuela.
-No me importa lo me pase. Yo sería muy feliz teniendo un niño o una niña. Y criarla y dejarla en esta tierra que amo.
-Pues yo no. Yo no quiero enloquecer y enfermar por un hijo.
La anciana dio la medicina sólo a la mujer que se la pidió. Y se fue.
Años más tarde, la anciana regresó al pueblo y fue a visitar a las dos hermanas.
La hermana que tuvo el bebé, dijo:
Es Lucerito, mi pequeña hija.
¡Es muy linda tu hijita! Le respondió la abuela.
La mujer que no quiso tener al hijo, le reprochó a la anciana : Abuela, ¿por qué nos dijo que quien tomara la medicina se volvería loca? Mi hermana la tomó, tuvo una hija y no enfermó.
Ah, le dijo la sabia mujer: Volverse loca... yo no quise decir que se convertiría en una persona que anduviera por la aldea rasgándose las ropas, hablando sin sentido o con la mirada perdida en las nubes...
¿Y entonces?
La abuela sabia precisó: Una mujer que da a luz un niño o una niña va a gritar, llorar y a reír sin parar. Sufrirá por su criatura y será feliz sin límites. Le hablará, le castigará para luego abrazarle y cantarle, le amará más allá de su vida...
Eso es ser madre... y volverse loca."

¡ Feliz Día de las Madres!

martes, 5 de abril de 2016

El poder del amor de una madre.


Un ex-luchador cuenta la historia de la abnegación, paciencia y 
amor de su progenitora y utiliza esta experiencia para 
motivar jóvenes en las escuelas.




sábado, 2 de abril de 2016

Milagros del Cielo.


                Hace más de un año que no hemos tenido visitas al hospital. Hace 2 días fui a solicitar turno para revisión. El simple hecho de entrar, respirar y caminar por los pasillos, hacen que mi estómago se comprima. Pensé: “Parece que necesitamos esto de nuevo”, recordando el versículo:


En lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo,
 si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas, 1 Pedro 1.6.

                 Confiamos en que Dios tiene un plan y estará acompañándonos y cuidándonos en todo momento, como siempre ha sido.

                Él se ha encargado de que veamos el fin de cada estancia hospitalaria, de ver cada detalle, cada persona con la que nos hemos cruzado que atiende a nuestro pequeño y hemos encontrado gracia en ellos, de agradecer que lo que pasamos tiene solución y sabemos qué es y por qué, que mi esposo tiene un empleo, que vivimos en un país con hospitales públicos que pueden atenderlo y cuentan con los insumos necesarios, acompañar a otras familias a orar por sus graves situaciones, ver el cuidado de Dios con personas  que están al pendiente intercediendo también por nosotros y haciéndonos llamadas, entre tantos otros “pequeños milagros”.

                Y justo ayer, a propósito de esto, fui a ver la película Milagros del Cielo”. Aunque intenté hacerme la fuerte, no pude contener las lágrimas en varios momentos.

               Un caso de enfermedad tremendamente grave y doloroso para cualquier familia, una prueba de fe.

               Me llamó la atención que los infantes no tienen problema con eso, le creen a Dios y creen en Él, y el Señor usó a esa niña para que fuera de bendición a otra pequeña internada, que estaba enferma de cáncer.

               Con majestuosas actuaciones de Jennifer Garner y Eugenio Derbez y el resto del reparto, recordé y reafirmé que cada día tiene varios milagros. El simple hecho de tener salud para comer pizza cada vez que se nos antoje ¡es un milagro! ¡Tantos niños que no pueden hacerlo!

              Y me vino a la mente:

Por tanto, alabé yo la alegría; que no tiene el hombre bien debajo del sol,
sino que coma y beba y se alegre; y que esto le quede de su trabajo los días
 de su vida que Dios le concede debajo del sol.
Ec 8.15.

             Cuando ya no había remedio, el médico le dijo a la madre de la historia que pasaran el mayor tiempo posible como familia, porque eso era la mejor y única medicina en ese momento.

             Debemos amar lo que es, amar lo que hay y amar lo que está.

             Poder reunirse fue vivificante para la hija enferma y su mamá, pues el hospital estaba en una ciudad distinta a su residencia, por varias semanas no se habían visto y cada quién experimentaba desde su lado la tragedia.

            La posibilidad de estar cerca fue para darse un abrazo, para jugar, para animarse, para ayudarse, para simplemente estar juntos, era prioridad pues no sabían en que momento esa familia nunca más sería la misma.

            Tantas veces vivimos angustiadas por circunstancias vanas, sin disfrutar lo que sí tenemos. En las recientes semanas Dios me ha llamado a enseñarme a disfrutar.

            No solo nos fijemos en los sufrimientos y seamos agradecidas de lo que sí hay. Alegrémonos de poder comer y beber, pues hay personas que por falta de salud no pueden hacerlo y es por suero o sonda su alimento, o no les sabe la comida por causa de las quimioterapias.

            De disfrutar poder hacer las labores domésticas, poder caminar, poder respirar, poder ver, bañarse sin ayuda, tener cabello, escuchar, tener a tus padres, tener hermanos, tener abuelos, tener primos,  tener un esposo, tener hijos, una casa dónde vivir, ropa que vestir, agua para tomar y asearse, luz con qué alumbrar,  tantas y tantas situaciones con que nuestro Padre nos bendice.

            Si eres ama de casa, disfruta, si trabajas fuera de ella, disfruta; si eres soltera, disfruta, si eres casada disfruta, si eres viuda, disfruta; si eres madre, disfruta, si no lo eres también disfruta.

Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora. Ec. 3.1.

Porque lo que sucede a los hijos de los hombres, y lo que sucede a las bestias,
un mismo suceso es: como mueren los unos, así mueren los otros,
y una misma respiración tienen todos; ni tiene más el hombre que la bestia;
porque todo es vanidad.
 Todo va a un mismo lugar; todo es hecho del polvo,
y todo volverá al mismo polvo. Ec. 3.19, 20.

Yo he conocido que no hay para ellos cosa mejor que alegrarse, y hacer bien en su vida; Ec. 3.12.

             Así que, a gozar, amar y hacer las buenas obras que Dios preparó para cada uno.

            No olvidemos en nuestras oraciones diarias agradecer por la salud y pedir por los enfermos y sus familias, en especial, cuando son niños, pues creo que no hay cosa más dolorosa que ver a un pequeño sufrir.

           Gracias por ser parte de este ministerio en línea.

martes, 29 de marzo de 2016

Hay alguien allá arriba que te odia.



         Paseando en un centro comercial, me detuve en una librería y me llamó la atención un título: “Hay alguien allá arriba que te odia.” Me quedé sorprendida.

         No lo revisé por dentro, la portada era una ilustración del cielo. Pero inmediatamente me vinieron a la mente las veces  que escuché y pensé que Dios era un ser que existía sólo para juzgar y señalar lo que hacía mal, que era como una barrera creada en la mente del hombre para cultivarle culpas y temores y no ser libre de hacer lo que le pareciere, que si existía, era para molestar.

        Hasta que tuve la fortuna de conocer la verdad, Dios es amor y dio Su vida por mí.

Misericordioso y clemente es Jehová;
Lento para la ira, y grande en misericordia.
 No contenderá para siempre,
Ni para siempre guardará el enojo.
 No ha hecho con nosotros conforme a nuestras iniquidades,
Ni nos ha pagado conforme a nuestros pecados.
 Porque como la altura de los cielos sobre la tierra,
Engrandeció su misericordia sobre los que le temen.
 Cuanto está lejos el oriente del occidente,
Hizo alejar de nosotros nuestras rebeliones.
 Como el padre se compadece de los hijos,
Se compadece Jehová de los que le temen.
Sal. 103.8-13.

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Jn. 3.16.

          Para muestra basta un botón con estas citas que explican la magnitud del amor de Dios, nuestro Creador, nuestro Salvador, nuestro Padre.

          Señalan que es lento para la ira, que no guarda el enojo para siempre, que no nos ha pagado conforme a nuestras indebidas acciones, que aleja nuestra maldad. ¡Nada qué ver con lo que nos imaginamos!

         Pero lo mejor es que nos amó de a tal grado, que permitió que Su único hijo, pagara en nuestro lugar para salvarnos de la condenación eterna.

         Cuando yo entendí que el Señor había dejado un manual de vida que es Su Palabra, que podía leerla y entenderla, que ahí explicaba acciones y actitudes que a Dios reprobaba y como resultado yo no era merecedora de estar en Su presencia, me percaté del gran amor que Dios me tuvo al proveer de un Salvador.

Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí;  Jn 5.39.

Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo,
sino para que el mundo sea salvo por él. Jn. 3,17.

Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera.
 Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió. Jn. 6.37, 38.

Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres. Jn. 8.36.

          Así que si escuchas a alguien que declara que “allá arriba hay alguien que te odia”, muéstrale también lo siguiente.

Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor; y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él. 1 Jn. 4.16.

         Gloria al Señor porque tenemos la Biblia para quitar nuestra ignorancia y conocer la verdad.

         Agradecemos tu amor infinito y tu perdón, que a pesar de que somos pecadores, Cristo murió por nosotros. Que estas buenas noticias lleguen a quien no te conoce y sepan que allá arriba, en el cielo, hay un ser da amor sin medida.




viernes, 25 de marzo de 2016

El poder de un pequeño detalle en el momento adecuado.



Hay deseos que Dios los pone en nuestro corazón y con el paso 
del tiempo conocemos su utilidad.
No te pierdas esta interesante historia en uno de los
episodios más tristes de la historia mundial.





miércoles, 23 de marzo de 2016

¿En qué momento dejamos de sentir que éramos lindas?


Checa este interesante video, nos daremos cuenta de que al dejar
 de ser niños, abandonamos actitudes buenas para nuestra vida.




jueves, 17 de marzo de 2016

Cuando hay adolescentes en casa...


Muchas veces me pregunto cómo será cuando
mis hijos me digan que yo soy la causa de sus males.
La inversión en los primeros siete años 
de la vida se refleja en el futuro. 
Hay que pedir mucha sabiduría y paciencia 
cuando se tienen adolescentes y jóvenes en casa. 
Es bueno recordar cómo nos sentíamos a su edad, 
que cuestionábamos ¡todo! Pero hay que confiar en 
los valores sembrados en la niñez.
Repíteles sin cansancio que los amarás aunque 
se equivoquen, que siempre serás su madre (o padre).



miércoles, 16 de marzo de 2016

¡Fuera lo cuadrado!


¡Oh! Qué pena me dio este video, 
no me había dado cuenta que he hecho eso.
Qué fácil es apagar la creatividad que traemos
 de nacimiento.
No dejes de ver y compartir.


jueves, 25 de febrero de 2016

¿En qué estás ocupada?


Al ver esta imagen recuerdo a Jesús diciendo: Marta,
 Marta, afanada y turbada estás... 
Te invito a reflexionar mediante este video, cómo nos ven
nuestros hijos al vernos "enquehaceradas" en
las labores del hogar.



martes, 19 de enero de 2016

Lo que eres...



No sé por qué las mujeres, en especial las amas de casa, tenemos
 la tendencia de "ningunearnos", de pensar que nunca
somos suficientes.
Pongámonos este video todos los días!!!!
Comparte.



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