viernes, 30 de mayo de 2014

Reflexiones sobre la amistad.



           Buscando entre papeles de hace años, la semana pasada encontré este escrito, que me regaló hace por lo menos 13 años, una de mis amigas entrañables que tengo, Maricela Rivera. Está muy lindo, y te lo quiero compartir para que se lo mandes a alguien o algunos de los que sean tus verdaderos amigos.

          "¿Cuándo fue que empezamos a ser amigos?... No lo sé...
          ¿No te parece gracioso que con tu pareja siempre quieres llevar la cuenta, recordar el día, la hora en que se conocieron, cuándo empezaron su relación y en dónde y celebras aniversarios?

           Y con los amigos... es algo que realmente sobra, no importa el momento exacto, la hora, el día en que los conoces, solo importa que a través de esos años, meses y días vas construyendo momentos inolvidables...

          Con el presente construyes las anécdotas del ayer, los sucesos pasados a su lado, pero sin la presión de recordar que en un día exacto empezaste a ser amigo de alguien. Es más, tal vez al principio de caía mal, o no pensaste que algún día podrías llevarte bien conmigo, con la persona que hoy es tu gran amigo.

         Estuve pensando en todo esto, y bueno, no importa si los conozco de hace diez, veinte, cinco años o unos cuantos meses, lo importante es que en algún momento del tiempo, se dio el milagro de la amistad, que se ha ido construyendo la confianza, el respeto, la tolerancia, el cariño... ¡Cuántos años cuesta construirlos y qué  pronto se pueden perder!

        No te envío esto en una fecha especial, pues como ya te dije, eso sale sobrando, es solo porque ayer y hoy te considero mi amigo, amigo que quiero muchísimo y con quien me encanta convivir."



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jueves, 29 de mayo de 2014

Yo también soy cualquiera.


Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros,
que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener,
sino que piense de sí con cordura,
conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno.
Rom. 12.3.

            Basado en el privilegio y la autoridad que Dios le ha dado al apóstol Pablo, nos hace un llamado a no creernos mejores de lo que realmente somos. En otras palabras, a no estimarnos demasiado, a abandonar la arrogancia y la soberbia.

Que te alabe otro y no tu propia boca;
que lo haga un desconocido, no tus propios labios.
Prov. 27.2 (NTV).

Yo aborrezco a la gente
que es orgullosa y presumida,
que nunca dice la verdad
ni vive como es debido. Prov 8.13b (TLA).

El autoconcepto, es un conjunto organizado y cambiante de percepciones que se refieren a sí mismo, que engloba características, atributos, defectos, límites y capacidades.

            Se origina desde los primeros años de nuestra vida, estableciéndose de manera más formal hacia los 7 u 8 años de edad, en donde se adquiere conciencia de los sentimientos de vergüenza y orgullo, y tienen una idea más clara de las diferencias entre culpa y vergüenza.

            Cabe destacar que esta idea de sí mismo irá evolucionando para bien o para mal según el tipo de crianza de los padres, el  nivel de dominio propio y de autonomía o co-dependencia.

            ¡Qué responsabilidad! Como padres formamos esas áreas fundamentales que influyen enormemente en la conformación de la identidad de nuestros pequeños hasta ser adultos. Incluyendo el caso del hijo único (que puede tener el “síndrome del niño emperador”), o aunque haya varios, tener preferencia entre los hijos, como pasó con
Jacob. Una persona que ha sido poco valorada por otros, también puede caer en soberbia para demostrar a otros que no es lo que piensan.

Nuestra arrogancia puede convertirnos en nuestros propios dioses, es el caso de los perfeccionistas como yo. Henry Cloud explica en su libro Cambios que Sanan, que “si exigimos perfección de nosotros mismos, no estamos viviendo en el mundo real. El yo real no es perfecto, es una verdad que todos debemos comprender. (…)Todos tenemos muchas imperfecciones, debilidad e inmadurez que no son nuestro ideal. Esa es la realidad.”

»Yo soy el Dios todopoderoso.
Ése es mi nombre.
No permito que otros dioses reciban
la honra y la alabanza
que sólo yo merezco recibir. Is. 42.8 (TLA).

Hay consecuencias bastante fuertes para esta actitud:

Al orgullo le sigue la destrucción;
a la altanería, el fracaso. Prov. 16.18. (NVI)

Auch ¡eso dolió!

Pero no hay que desanimarnos,  en la misma Palabra de Dios -que no solo prohíbe, sino da respuestas- señala cómo debe ser nuestra opinión de sí mismos: “con cordura“, que es tener la mente cabal, sobria, sana, prudente ‘controlada por unos determinados sentimientos, intereses, etc. que estimulan a inclinarse en una dirección específica’, tener un concepto estimativo sensato y equilibrado.

Aquí algunos tips para analizarnos, cambiar y lograr un equilibrio.

Ø  Observar y analizar la intención de la razón por la que hago ciertas cosas o me abstengo de ellas.
Ø  Checar si me agrada ser el centro de atención, en caso positivo, piensa por qué, qué sientes al hacerlo.
Ø  Revisar si a la mínima provocación te gusta alardear que conoces gente importante. Si sí, preguntarnos el motivo.
Ø  ¿Siento que siempre tengo la razón? ¿Por qué?
Ø  ¿Me gusta impresionar a otros? ¿Por qué?
Ø  Cuando hay problemas ¿veo solo lo negativo o doy alternativas de solución?
Ø  Si hago algo mal ¿culpo a otros, me justifico o asumo mi responsabilidad? ¿Por qué?
Ø  ¿Soy de las que ve el vaso medio vacío o medio lleno? ¿Por qué?
Ø  ¿Es difícil para mí relacionarme con otros? ¿Tengo miedo al rechazo? ¿Por qué?
Ø  Analizar si me gusta hacerme la mártir y la intención.

Este artículo está escrito por una persona que ha luchado muchos años con la soberbia. El Señor se ha encargado de ir moldeándome a lo largo ya de 14 años, de varias formas que Él sabe ha necesitado mi corazón. Hace unas semanas Dios ha regresado a esta área, por eso escogí este versículo para escribir.

 Lo “nuevo” es que me di cuenta que me justifico cuando me equivoco (juraba que yo no hacía eso), que tengo miedo al rechazo, que mi forma de hablar de otros es despectiva, que he desestimado los consejos de mi esposo, y la cereza del pastel, que yo también puedo ser distraída, y en cosas grandes, como chocar a otro auto.

Te contaré esta última. Venía en un crucero para llevar a mi hijo a la escuela hace poco más de un mes, y aun cuando vi que el auto de adelante avanzó, en lo que voltee a ver si yo también podía pasar, resulta que el auto de adelante se había parado, y le clavé los tornillos de mi placa en su defensa trasera.

No sabes lo humillada que me sentí, aun cuando vi que estaba entero el auto (y no quiero que parezca autojustificación), pasó por mi mente en tres microsegundos todo esto: “Ya entretuve a la persona que viene en ese auto; no sé a dónde vaya; si es importante lo que tiene agendado para hoy y por mi culpa no va a llegar; si me maltrata,  tiene razón, sentiré más horrible pero me lo merezco por tonta…”

Ante esta escena angustiante, Dios fue bueno, y salió un hombre como de mi edad,  salí del auto y  solo le rogué: “Perdóneme por favor, no ví que paró el auto”. Y me respondió increíble, misericordiosa y amablemente: “No se preocupe señora, estos incidentes pueden suceder a cualquiera.”

Esta frase, me retumbó hasta el alma “estos incidentes pueden suceder a cualquiera.”. “Yo también soy cualquiera, quién soy yo para no equivocarme y cometer errores”, pensé.

Esto que me pasó se llama aceptación, “es la respuesta al dilema de lo ideal en contraposición a lo real. Esa es la gracia” (Op. Cit.). ¡Me hace falta tanta gracia, aun para conmigo misma!

Mi tendencia natural es ser lo ideal, pero ya no soy más condenada por no ser perfecta, “ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús” ( Rom. 8.1) . Si Él ya me aceptó así ¿por qué yo no? El autoconcepto correcto es el que Dios tiene de mí, con mis fortalezas y debilidades en un mismo paquete que se llama Jéssica.

Y el versículo que estudiamos hoy termina diciendo: sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno. F.F. Bruce, citado por M. Henry, comenta que es “el poder espiritual que se ha dado a cada cristiano al efecto de cumplir con su responsabilidad.”

Más bien, véanse ustedes mismos según la capacidad que Dios les ha dado como seguidores de Cristo”, dice la TLA. Si tengo algo bueno, es porque el Creador me lo dio para Su gloria, no para la mía.

“Pensamos que somos diferentes, mejores que otros, es porque somos objeto de Su gracia especial, a su gusto soberano, pero no porque seamos mejores” (E. Lutzer).

Así ha dicho Jehová: El que cae, ¿no se levanta?
El que se desvía, ¿no vuelve al camino? Jer. 8.4.

Tú, Señor, levantas a los que tropiezan,
y reanimas a los que están fatigados. Sal. 145.14.

Cuando a Dios le agrada la conducta de un hombre,
lo ayuda a mantenerse firme.
Tal vez tenga tropiezos, pero no llegará a fracasar
porque Dios le dará su apoyo.
Sal. 37.23, 24. (TLA)

Por Su gracia, (esta será mi firma desde hoy)…
Jéssica M. Jiménez Barragán.


Este artículo fue escrito para:







martes, 27 de mayo de 2014

Oración.


Oh Señor, haz de mí un instrumento de tu paz,
Donde haya odio, que yo lleve amor,
Donde haya ofensa, que yo lleve perdón.
Donde haya discordia, que yo lleve la unión,
Donde haya error, que yo lleve la verdad,
Donde haya duda, que yo lleve la fe,
Donde haya desesperación, que yo lleve la esperanza,
Donde haya tinieblas, que yo lleve la luz,
Donde haya tristeza, que yo lleve alegría.

-San Francisco de Asís.

miércoles, 14 de mayo de 2014

¡A trabajar se ha dicho!


 De todo mal camino contuve mis pies,
Para guardar tu palabra. Sal 119.101.


 Para escapar de toda mala decisión, pensamiento o acto, debo tomar algunas precauciones.
Este versículo me llama a la acción, pues investigué las palabras clave en el original y me gustó muchísimo su significado. Se los comparto:

De todo mal camino
 o   Contener.- Restringir, mediante acto o palabra. Encerrar, estorbar, refrenar.

¡No basta con la intención! Cuántas veces me he quedado callada o sin hacer algo. Habla de hechos y dichos, encerrar mis deseos fuera de la voluntad de los preceptos de Dios, estorbar mi pecado, refrenar mi lengua y mantener mi mente agradable, sin aflicciones, sin afanes, sin amargura.

¿Con qué fin?

 o   Guardar.- Cercar alrededor, como con espinos; proteger,  cuidar, espiar, interés, cumplir, meditar, atesorar.

Cuando colocamos una cerca es porque no queremos que algo de atrofie o se dañe.

 ü Mi vida tiene un propósito para Dios.
 ü Debo estar “espiando” cualquier concupiscencia que surja en mi ser.
 ü Interesarme en la santidad.
 ü Meditar en Su Palabra,
 ü Atesorarla en mi corazón y mi mente y
 ü Obedecerla.

Sal. 119.1.- Bienaventurados los perfectos de camino,
Los que andan en la ley de Jehová.

Que Dios me ayude a tener un corazón dispuesto para no caminar en lo que yo quiero, sino en Su voluntad y santidad.

¡Abrazos a todos!

Viviendo dignamente.


Por eso yo, que estoy preso por la causa del Señor, les ruego que vivan 
de una manera digna del llamamiento que han recibido,  siempre humildes 
y amables, pacientes, tolerantes unos con otros en amor. 
Esfuércense por mantener la unidad del 
Espíritu mediante el vínculo de la paz. Ef 4.1-3. (NVI)


Ustedes que no están presos por causa de Cristo ¡vivan dignamente! Es el ruego de Pablo.
Nosotros no estamos siendo perseguidos por vivir nuestra fe y no obedecemos.
Analicemos las palabras clave de este pasaje:

                 1)    DIGNO.- Excelencia, realce, decoro de las personas en la manera de comportarse.

                 2)    HUMILDES: Virtud que consiste en el conocimiento de las propias limitaciones y debilidades y  obrar de acuerdo con este conocimiento.

                 3)    AMABLES.- Digno de ser amado, afectuoso, afable.

                 4)    PACIENTE.- Capacidad de padecer o soportar algo sin alterarse. / Capacidad para hacer cosas pesadas o minuciosas. / Facultad de saber esperar cuando algo se desea mucho. / Tolerancia o consentimiento en mengua del honor.

                 5)  TOLERANCIA.- Sufrir, llevar con paciencia. / Permitir algo que no se tiene por lícito, SIN aprobarlo expresamente. /Respetar las ideas, creencias o prácticas de los demás cuando son diferentes  o contrarias a las propias.

    Es clave la palabra “Esfuércense” para tener unidad. Dios sabe nuestras debilidades y que la falta de humildad, amabilidad, paciencia y tolerancia “en amor”, no en resignación y con amargura.

    Como esposa de pastor, hemos padecido tristemente la falta de unidad, como en muchas iglesias, lo que me ha llevado a la amargura y rencor. Aunque creo me Dios me ayudó a portarme dignamente con esas personas, tengo paz en mi corazón por eso. Me ha costado bastante el amor al prójimo, pero ahí voy, paso a paso de la mano de Dios.

    Una manera de mostrar humildad es mostrando vulnerabilidad y buscar recursos que me ayuden en mi trato con otros.

    No debemos dar lugar al diablo y a nuestra carne al tener distenciones entre nosotros y dividir iglesias y ministerios por querer que se les de gusto a cada uno. La Palabra de Dios siempre debe ser nuestra base.

    Te pedimos Señor que tengamos un corazón dispuesto para gozar plenamente de la libertad que tenemos al profesar nuestra fe, y cumplir con el mandamiento de amar a los demás y reflejar tu Espíritu en nosotros con los de adentro y afuera. Que Tu Paz gobierne nuestros corazones, en Cristo Jesús, amén.

martes, 13 de mayo de 2014

Tips para combatir un posible ataque sexual.


No sé la fuente, pero me pareció interesante la información para la sección de Cultura de Legalidad y Prevención del Delito.
"Un grupo de violadores en prisión fue entrevistado para saber lo que ellos procuran en una víctima potencial.
Aquí algunos datos interesantes: 
1) La primera cosa que ellos observan en una víctima potencial es el peinado. Es más probable que ellos ataquen una mujer con un peinado tipo cola de caballo, trenzado o cualquier otro peinado que sea posible tironear más fácilmente. Es probable también que ataquen mujeres con cabellos largos. Mujeres con cabellos cortos no son blancos comunes. 

2) La segunda cosa que ellos observan es la ropa. Ellos van a observar a las mujeres que usen ropa fácil de arrancar rápidamente. También procuran mujeres hablando por celular o haciendo otras cosas mientras camina, esto les indica que están desatentas y desarmadas y pueden ser fácilmente atacadas. 

3) Las horas del día en que ellos más atacan y violan mujeres es al comienzo de la mañana, entre las 5:00 y las 8:30 hrs., y después de las 22:30 horas.

4) Estos hombres procuran atacar de forma y en lugares que puedan cargar a la mujer rápidamente para otro punto, donde no tengan que preocuparse de ser atrapados. Si usted esboza cualquier reacción de lucha, ellos acostumbran desistir en aproximadamente dos minutos: Creen que no vale la pena, que es una pérdida de tiempo. 

5) Manifestaron que no atacan féminas que cargan paraguas u objetos que puedan ser usados como arma a una cierta distancia (llaves no los intimidan, porque para ser usadas como arma, la víctima tiene que dejarlos llegar muy cerca).

6) Si alguien estuviera siguiéndola en una calle o andén, o si estuviera con alguien sospechoso en un ascensor o en una escalera, mírelo directamente a la cara y pregúntele alguna cosa, por ejemplo: "¿Qué hora tiene?" Si  fuera un violador, tendrá miedo de ser posteriormente identificado y perderá el interés en tenerla como víctima. La idea es convencerlo de que no vale la pena elegirla. 

7) Si alguien se presenta de forma imprevista y la sujeta, grite.
 La mayoría de los violadores dijo que soltaría a una dama que gritase o que no tuviese miedo de pelear con él. Si usted grita, podrá mantenerlo a distancia y es probable que huya. 

8) Esté siempre atenta a lo que pasa detrás suyo. En el caso que perciba algún comportamiento extraño, no lo ignore. Siga sus instintos. Es preferible descubrir que se equivocó y quedar medio desubicada en el momento, pero tengan la certeza de que quedaría mucho peor si el sujeto realmente atacase. 

9) En cualquier situación de peligro, en el caso que tenga que gritar, grite siempre "¡Fuego!" y más personas acudirán (curiosos). En el caso que su grito sea ”¡Socorro!" la mayoría se abstiene por miedo.

 
10) Haga una buena obra: Difunda esta información para las mujeres que conozca y también para los hombres, estos pueden reenviarlo a sus amigas, esposas, mamás, hijas y novias."

miércoles, 7 de mayo de 2014

Día de la madre


6 de mayo de 2014 (1° K)
Susurrando en el oído:
"Mami: ¿Qué crees? Hoy te hice un gran corazón que dice ' Te amo' en la escuela, y decoramos unas galletas para ti, y no se comen, pero no le digas a nadie... es un secreto para el viernes..."
(Viernes 10 de mayo= Día de la madre)

Haciendo tareas...


7 mayo 2014 (1° K)

Haciendo tarea con pinturas...
¿Dónde está el pincel? -pregunté.
-A lo mejor se enfadó de hacer tarea y se fue por la ventana... :)

Te fuiste.


18 de marzo 2014.
No puedo creer todavía que no estás, ya una semana sin ti.
...Ya sé que se nos adelantaste.
…Ya sé que estás descansando.
…Ya sé que estás mejor ahora.
…Ya sé que ya no estás sufriendo.
Pero es tan difícil vivir sabiendo que ya no estás,
Que la vida debe seguir, pero sin ti.
Cuesta tanto todo: sonreír, hablar, cocinar, amar, continuar…
Si no fuera porque conozco y confío en el Dios que tengo,
imposible sería dar un paso.

Sal. 9.1.- En ti confían los que conocen tu nombre,
porque tú, Señor, jamás abandonas a los que te buscan.(NVI)

Sal. 13.5.- Mas yo en tu misericordia he confiado;
Mi corazón se alegrará en tu salvación.

Sal. 34.8.- Gustad, y ved que es bueno Jehová;
Dichoso el hombre que confía en él.

Reflexiones sobre la maternidad.



"Sentados a la hora del almuerzo, mi hija casualmente mencionó que ella y su marido estaban pensando en “formar una familia”.
- Estamos haciendo una encuesta – bromeó – ¿Crees tú que debería tener un bebé?

- Te va a cambiar la vida – dije yo, manteniendo un tono neutral.

- Ya sé – dijo ella, – no más dormir el fin de semana, no más vacaciones espontáneas – pero no era a eso a lo que yo me refería.

Miré a mi hija, tratando de decidir qué decirle.

Quería contarle que las heridas físicas de tener un bebé sanarían, pero convertirse en madre le dejaría una herida emocional tan grande que la haría para siempre vulnerable…

Quería decirle que nunca más leería el diario sin preguntar: ¿Y si ese hubiera sido MI hijo?”.

Que cada caída de avión, cada casa que se incendia, cada accidente de tránsito la van a perseguir.

Que cuando vea una foto de un niño hambriento, se preguntará si no hay nada peor en la vida que ver a tu propio hijo morir.

Miré sus manos con manicure y su perfecto traje de dos piezas y pensé que sin importar cuán sofisticada es ella, convertirse en madre la reducirá al nivel más primitivo donde lo más importante es proteger a su crío.

Que el llamado urgente de “¡mamá!”, le hará quebrar su fuente de cristal más fino sin siquiera dudarlo.

Me gustaría advertirle que sin importar cuantos años ha invertido en su carrera, serán descarrilados por la maternidad.

Podrá contratar una nana, pero algún día tendrá que ir a una importante reunión y recordará el dulce olor de su bebé.

Tendrá que endurecer su corazón para no volver corriendo a casa, solo para asegurarse de que está bien.

Quería decirle a mi hija que las decisiones comunes de cada día ya no serán rutina.

Que la decisión de un niño de cinco años de ir al baño de varones en Mac Donald’s en vez de el de mujeres será un problema gigante.Allí, en medio de las bandejas y los gritos de otros niños, los asuntos de independencia e identidad de género chocarán contra la idea de un pedófilo esperando en ese baño de varones.

Cualquier decisión que tome en la oficina, la repensará constantemente como madre.

Mirando a mi atractiva hija, le quería asegurar que eventualmente perderá los kilitos de más del embarazo, pero nunca más se sentirá igual consigo misma.

Que su vida, ahora tan importante, pasará a segundo plano una vez que su bebé haya nacido.

Ahora que ella daría su vida en un momento por salvar a su bebé, también comenzará a pedir por más años de vida, no para cumplir sus sueños, sino para ver los de sus hijos cumplidos.

Quería decirle que la cicatriz de la cesárea y las estrías se convertirían en sus medallas de honor.

La relación de mi hija y su marido cambiará, pero no de la manera que ella piensa. Ojalá ella entendiera cuánto más se puede amar a un hombre que es cuidadoso para poner talco a su bebé o que siempre tiene tiempo para jugar con él.
Quiero que sepa que se volverá a enamorar de su marido por razones que ahora encontraría muy poco románticas.

Quisiera que ella pudiera sentir el lazo que tendrá con otras mujeres que han tratado de detener guerras, acabar con los prejuicios y no manejar bajo los efectos del alcohol.

Quiero describirle a mi hija la felicidad que se siente al ver a tu hijo aprender a andar en bicicleta.

Quiero capturar para ella la risita divertida de un bebé cuando toca por primera vez el pelaje de un perrito o de un gato.

Quiero traspasarle esa alegría.

          - Nunca te arrepentirás – dije finalmente.
          La mirada interrogante de mi hija me hizo notar lágrimas en mis ojos.

          Me acerqué a ella, apreté sus manos y le deseé lo mejor, ya que había recibido el más maravilloso de los llamados…"
-Anónimo.

viernes, 2 de mayo de 2014

Amistades verdaderas.


El amigo ama en todo momento,
en tiempos de angustia es como un hermano.
Prov. 17.17 RVC.

Mira lo que hicieron unas mujeres por su amiga que estaba padeciendo cáncer...

Haz click aquí para ver el video

jueves, 1 de mayo de 2014

Ser trabajador y cristiano.

           Hoy que es 1 de mayo, este pasaje se me hizo adecuado, para hablar del testimonio en un trabajo secular, donde podemos ser luz de Cristo siendo prudentes y sabios.
Ef. 6.5-8.-  Siervos, obedeced a vuestros amos
terrenales con temor y temblor,
con sencillez de vuestro corazón, como a Cristo;
no sirviendo al ojo,
como los que quieren agradar a los hombres,
sino como siervos de Cristo,
de corazón haciendo la voluntad de Dios;
sirviendo de buena voluntad,
como al Señor y no a los hombres,
sabiendo que el bien que cada uno hiciere,
ése recibirá del Señor,
sea siervo o sea libre.

Analizaremos cada aspecto de este pasaje.
ü    OBEDIENCIA.- Nuestra actitud ante los jefes debe ser de respeto y sin contención en nuestro corazón, como si Dios mismo nos estuviera dando las órdenes.

Rom. 13.1.- Sométase toda persona a las autoridades superiores;
porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay,
por Dios han sido establecidas.

Alguna vez tuve una jefa que no tenía actitud correcta, pero estaba segura que Dios quería que yo trabajara en ese lugar, así que siempre traté de ser obediente, diligente, tener buena actitud, oración y preguntar a Dios qué quería enseñarme a través de ella.

Rom. 12.18.- Si es posible, en cuanto dependa de vosotros,
estad en paz con todos los hombres.

Por su parte, hay que ser diligente, que no sea necesario que me estén recordando lo que debo hacer. En tu contrato deben venir tus responsabilidades, ténlas a la mano haciendo una lista y verifica continuamente que no te falte nada.

         Si hay alguna actividad difícil para ti, pide una vez asesoría, tomando notas con detalle para aprender lo más pronto posible tus tareas sin necesidad de molestar a otros que también tienen sus labores propias.

La puntualidad es muy importante, ya que habla de tu responsabilidad, dominio propio y disciplina.

ü INTEGRIDAD.- (v. 6) Aun cuando nadie me esté viendo o quién esté al lado mío, debo hacer mi trabajo completo y con excelencia, ya que recibiré un salario por ello.

Hacer mi trabajo como Dios quiere que lo realice, con amor, mi mejor ánimo y desempeño.

Si a la empresa le va bien, Dios te bendecirá igual.

No hables mal de tu jefe o compañeros de trabajo. Si hay algo qué aclarar respecto de las labores, trátalo con la persona con respeto y amabilidad; si no ves resultados y te afecta, informa a tu superior.

Si no te parece el salario o las condiciones de trabajo, ora al Señor para que te provea de un empleo mejor en otro lugar, antes de murmurar o quejarte.

ü RESULTADO.- (v.8) Bendiciones de parte de Dios, me gusta el versículo final que dice “sabiendo que el bien que cada uno hiciere, ése recibirá del Señor.”

Recordemos que Él está al tanto de cada actitud, pensamiento, palabra o acción, y aunque creamos que nadie lo valora, el Señor sí lo ve, y si estamos bien delante de Dios, Él se encargará de darnos gracia con los hombres.

Con nuestro ejemplo piadoso delante de Dios en el trabajo, hará que me pregunten por qué soy diferente y abrirá una oportunidad de hablar de la salvación.

Espero que te haya servido esta reflexión, que aunque es un tema común, es necesario que sea relacionado con nuestra posición como hijas de Dios en todo lugar en que nos encontremos.

1 Pedro. 5.6, 7.- Humillaos, pues,
bajo la poderosa mano de Dios,
para que él os exalte cuando fuere tiempo;
echando toda vuestra ansiedad sobre él,
porque él tiene cuidado de vosotros.

Por Jéssica Jiménez de Beltrán.

 Escrito para  el blog  El Viaje De Una Mujer.
                      
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