viernes, 12 de junio de 2015

Una reflexión sobre la vid y los olivos en la familia en el Salmo 128.3.


 Tu mujer será como vid que lleva fruto a los lados de tu casa;
Tus hijos como plantas de olivo alrededor de tu mesa.
Sal 128.3.

Un día, haciendo mi devocional, me llamó la atención la comparación entre la mamá con la vid y los hijos con plantas de olivo. Así que me puse a investigar el por qué y aquí te dejo lo que encontré.  ;)

El primero en cultivar la vid fue Noé después del diluvio. Se cuenta que cada judío anhelaba tener una vid, era parte de ser sedentario. Se cultivaba en una alambrera o enrejado alrededor de la casa, para proveer sombra durante el caluroso verano.

La planta era podada para eliminar las ramas rotas, débiles o enfermas, para poder producir las mejores y numerosas uvas.

Antes de regalarnos un esposo e hijos, el “Jardinero” (Dios) se da tiempo de quitar o fortalecer las áreas débiles de nuestra vida, todo llega en Su momento perfecto.

Posteriormente, la función asignada es que frutos de nuestro vientre, los hijos, sean la más exquisita uva que dé esa vid. Sabor, consistencia, jugo, tamaño, es transmitirles el amor y la salvación del Señor,  sus preceptos, convertirlos en convicciones personales, para que ellos solos puedan saber que el camino correcto es el mejor, el que marca la Palabra y el Espíritu Santo y puedan ser luz.


Cuando los seres humanos estamos expuestos a altas temperaturas, pueden causarse malestares, como el agotamiento, la visión borrosa e irritabilidad.

Me encanta ver que, esta mujer como si fuera la vid, es la que da la frescura al hogar al venir de un exterior agotado por los rayos ardientes del trabajo, la escuela,  tratar con otras personas con las que tal vez se tuvo algún malentendido, tantas cosas que pueden pasar, que cuando llegamos a casa, desaparecen, pues ahí está la esposa y mamá para escuchar, dar dirección, claridad, paz y apoyo a esas almas tan preciadas para ella.

 Si notas que al marido y a los hijos no les gusta estar en el hogar, hay que prender focos de alerta.

Pasemos ahora al olivo.

Con el paso del tiempo, los israelitas descubrieron que los olivos se crecían muy bien junto a las vides y empezaron a sembrarse así en las casas, y esto era bueno, pues  el aceite se usaba para pagar impuestos.

¡Qué mejor lugar de los pequeños al estar con su mamá!

El olivo comienza a dar frutos a los seis años, pero cuanto más viejo se pone más fructífero es. Se dice que pueden vivir hasta dos mil años.

Checa el grosor de los troncos.
“Los olivos son muy resistentes a enfermedades e incluso al fuego, sus raíces regeneran los árboles, incluso si el terreno ha quedado destruido. “

Según los estudiosos del comportamiento humano, la mayoría de los valores y hábitos que tengamos en nuestra vida, es producto de la enseñanza que se tuvo de los primeros seis o siete años de existencia (igual  al tiempo que los olivos dan sus primeras aceitunas).

Pero también Dios nos dota de misericordia y paciencia a lo largo de la crianza, para que corrijamos cada vez que sea necesario para hacer hijos fuertes en espíritu, sabios y tolerantes a la frustración para que no se rindan al primer error o derrota.

Desde que la paloma le trajo a Noé una hoja de olivo como prueba de que las aguas habían descendido, las ramas de olivo simbolizan “la esperanza de que la paz reemplace todo el mal y que vivamos en un lugar seguro y tranquilo.”

Nuestros hijos son esa esperanza para un mundo mejor, hay que sembrar en ellos actitudes pacificadoras, no contenciosas.



El olivo también simboliza la luz, ya que el aceite que se obtiene de las aceitunas se usaba como combustible para las lámparas e iluminar en la oscuridad.

Finalmente, si hacemos bien la tarea de madres, nuestros descendientes serán luz a sus semejantes.

Así que, un interesante pasaje este Salmo 128.3 para animarnos a encontrar el significado de nuestras responsabilidades en el hogar, y seguirnos maravillando ante sus bellas y profundas comparaciones.



4 comentarios:

  1. Me encanto la reflexión :) no encontraba el sentido de la comparación de la vid con la mujer y el olivo con los hijos es mucho más claro ahora :D

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  2. BUEN DÍA, HERMOSA Y EDIFICANTE REFLEXIÓN, REALMENTE APRENDÍ ALGO NUEVO, DIOS SIGA DÁNDOTE ESA SABIDURÍA...SIMPLEMENTE ME ENCANTÓ Y QUISIERA COMPARTIRLO CON LAS MUJERES DE MI IGLESIA, ESPERO NO TE MOLESTE.

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    Respuestas
    1. Qué tal Ileana! Un gusto que puedas compartirlo, y de paso recomiendas el blog ;)
      Gracias por tus comentarios y espero verte de nuevo por aquí.

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