martes, 19 de febrero de 2013

La escuela de los hijos





Estas dos últimas semanas me ha tocado enseñar en la escuela dominical sobre la familia de Isaac, y hoy quiero compartirles dos lecciones sobre Rebeca.
Todas nos emocionamos con la historia de cómo se gestó el matrimonio de Isaac con la servicial y generosa joven Rebeca (Gn 24). Y llegó el tiempo de que Dios  bendijo este matrimonio con hijos: Esaú y Jacob (el embarazo se cita a partir de Gn 25.20).
Pero los detalles empiezan cuando dice:
Gn 25.27, 28.- Los muchachos fueron creciendo, y Esaú se convirtió en un hábil cazador. Él era un hombre de campo, pero Jacob tenía un temperamento tranquilo y prefería quedarse en casa. Isaac amaba a Esaú porque le gustaba comer los animales que cazaba, pero Rebeca amaba a Jacob. (NTV)

1.      No tener preferencias con los hijos.
Aquí describe las personalidades de cada hijo, diferentes, cada uno con sus fortalezas y debilidades, como todas las creaciones de Dios, que nos dotó con un propósito definido. Pero en lugar de tratarlos igualitariamente, sus padres decidieron tener preferencias, o como decimos ahora “consentidos o chiqueados”, lo que nos lleva a sembrar amargura en los corazones de los pequeños. A tal grado, que hubo un momento en que Esaú dijo:
Gn. 27-41b.- Entonces Esaú comenzó a tramar: «Pronto haré duelo por
la muerte de mi padre y después mataré a mi hermano Jacob».

Es normal que sientas mayor afinidad con cierto hijo (a), pero hay que cuidar los corazones. Yo solo tengo un hijo, pero tengo el ejemplo de mi suegro, que no hace ninguna acepción con alguno de sus tres hijos, a todos los trata igual, sin distinción. Eso lo admiro de él.
2.-Ejemplo de la madre.
Cuando Isaac se sintió ya viejo y sus días terminaban, dijo a su primogénito Esaú que le hiciera su guisado favorito para bendecirlo antes de morir (Gn 27). Pero Rebeca lo escucha y le dice a su hijo consentido que ganara la bendición de su hermano y tramó engañar así a su marido, con todo y que sabía que Dios había planeado que el mayor serviría al menor (Gn 25.23), pero Rebe quiso “ayudarle” a Dios.
Aun así Jacob reaccionó ante el pecado de su madre y le dijo:
Gn. 27.12, 13.- Quizá me palpará mi padre, y me tendrá por burlador,
y traeré sobre mí maldición y no bendición.
Y su madre respondió: Hijo mío, sea sobre mí tu maldición;
solamente obedece a mi voz y ve y tráemelos.
¡Qué versos tan impresionantes! En otras palabras, Rebeca diría: “No me contradigas muchacho, a ti que no te importe, solo haz lo que te digo.”
Se ve que Jacob fue redargüido y le  responde a su madre que está mal, sabía las consecuencias, pero ella estaba cegada con el “amor” y deseo de “protección” para su hijo, que ni siquiera se dio permiso de reflexionar un poquito sobre las consecuencias.
De la madre engañadora, su hijo mentiroso, o mejor dicho, de tal palo, tal astilla.
¿Sabes? Durante muchos años yo sabía pecados que debía abandonar, pero pensaba: no son tan graves y no creo hacer daño a alguien, en su caso, no son tan importantes, o los que me conocen ya saben que así soy y ya. Algún día me darán ganas de cambiar.
Cuando nació mi entonces bebé, un día, soñando despierta sobre ciertas actitudes positivas que yo deseaba tuviera mi hijo cuando fuera grande, me percaté y dije: ¡Cielos! Cómo voy a enseñarle eso si yo no lo hago, si no cambio esto antes de que mi hijo hable ¡lo voy a dañar! Le voy a contagiar esto que no es bueno para él (¡ni para mí tampoco!). Como bien decía mi profesor de Vida Cristiana, no hay principios bíblicos para grandes y niños, son para todos por igual.
Ha sido mi motivación en cambiar bastantes áreas que Santi no debe aprender, o si las aprende ¡¡que no sea de mí!!
Hay estudios seculares que señalan que la influencia en el carácter, defectos, decisiones y  forma de vida alcanzan hasta la tercera generación.
Qué responsabilidad tan grande. El ejemplo arrastra. Puedo decir mucho a mi hijo, enseñarle versículos, vocabulario cristiano, alabanzas e historias bíblicas, pero si no le doy ejemplo, si no lo vivo, de nada sirve.
Yo no le enseñé a mi pequeño a decir gracias. Él vio que sus padres se daban gracias entre sí y solito empezó a ser agradecido. Desde chiquito, me ve leer, y le encanta acostarse y ver libros, yo no se los di, ni le dije que es hermoso leer, ni lo pongo a ver libros, simplemente se los coloqué a su alcance.
Hace unas semanas empezó a decir que le daba pena con las personas extrañas. Y le dije el domingo que llegamos a la iglesia: “Vamos a decir Hola” y me contesta: “No mamá”, con actitud de vergüenza. Entonces respondí: “me vas a acompañar a ver cómo mamá saluda”. Y sé que si soy perseverante en eso, él va a llegar a saludar a los extraños solo sin que yo lo envíe.
Y así puedo seguir la lista, si somos personas que acostumbremos hacer ejercicio, que cocinamos con empeño, si somos ordenados, amorosos, higiénicos, perseverantes, y viceversa, flojos para la actividad física, cocinar con fastidio, desordenados, distantes, sucios, inconstantes, etc., nuestros descendientes lo serán, o por el contrario inspirados por nuestro mal ejemplo no querer ser como nosotros.
Y no estoy diciendo que Rebeca fuera mala mujer, simplemente pecadora redimida, con aciertos y áreas siempre por cambiar, porque perfectos hasta que lleguemos al cielo, pero hay que tener cuidado y estar siempre examinando nuestros corazones para afectar lo menos posible negativamente hablando.
Sal. 139-23-24.- Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón;
Pruébame y conoce mis pensamientos;
Y ve si hay en mí camino de perversidad,
Y guíame en el camino eterno.

“En algunas partes de Suiza, suelen enjaular a un canario con un ruiseñor, con el fin de que aprenda el uno el cantar del otro. El aprendizaje es un resultado de estar juntos.”

Que Dios tenga misericordia de nosotros y dejemos actuar al Espíritu Santo, para librarnos de ser tropiezo para nuestros amados hijos.

Dios cumplirá Su propósito en mí



¡Qué tal mis estimadas lectoras! Muy feliz y bendecido 2013.
Con el motivo del inicio de año, mi querida amiga Edurne estuvo escribiendo sobre ser conscientes para cumplir del propósito por el cual Dios nos tiene con vida hasta hoy.
Y esto, es para todos, no importa cuántos años tengas.
El jueves pasado, acudimos a hacer análisis de sangre a mi pequeño Santiago, de 2 años con 7 meses de edad. Desde marzo del 2012, le detectaron una inmadurez en el riñón que se llama Acidosis Tubular Renal, y cada mes o dos hasta el momento, debe hacerse estos estudios para monitorear cómo va reaccionando al tratamiento. Deben sacarle 4 o 5 tubos de ensayo de sangre cada vez.
Al principio lloraba un poquito nomás. Pero al paso de los meses es  más difícil sacarle sangre, porque no le sale, y deben picarlo varias veces y de las manitas, de los brazos  es poco menos que imposible, no le encuentran vena.
Esta última ocasión, desde que llegamos al hospital empezó a llorar, y les gritaba a los doctores: “¡ya no, por favor, déjenme!”
A esto le aunamos que en septiembre tuvieron que operarlo de un “defecto” que tiene en su sistema urinario, parte de la inmadurez que les platiqué, y en marzo requerirá otra porque no se puede corregir de una sola vez.
… Medicamento que hay que administrarle por años (que al principio, le ocasionó por casi 2 meses, vómitos 4 veces a la semana por las noches, en lo que su cuerpo se acostumbró);  visitas con varios doctores, porque es un mal diverso,  nefrólogo, urólogo, otorrino, homeópata, neuroterapeuta…
Mi Santi se está cansando, se pone triste cuando le da una gripa, de saber que debe ir al doctor o tomar más medicina.
¿Sabes cómo me he sentido como mamá al tener que ver a mi hijo amado, a mi único, sufrir de esa manera? ¿Por qué otra cirugía? Él es un niño tan deseado, tan especial, obediente, entendido… Soy creyente, soy humana y soy mamá…
Al acercarse la cirugía duré un mes con insomnio y lloraba mucho, de pensar que debía entregarlo en manos de un doctor desconocido, en un hospital público y esperar a que salieran a darme noticias.  ¿cómo serían esas horas en la sala de espera?
Hasta que un día mi esposo me dijo que Dios tenía un propósito para Santiago, a pesar de su cortísima edad, un propósito para trabajar en su corazón que solo Dios sabe. Y no solo en él, en nosotros como papás también.
Esto me hizo reflexionar muchas cosas y abrazarme de las promesas de Dios que debo estar repasando cada vez que la angustia me ataca. Y es lo que quiero compartirte.
En primer lugar, Dios creó a Santi con ese “defecto”, entrecomillado, porque tiene un propósito.
Sal. 139.13-16.- Porque tú formaste mis entrañas;
Tú me hiciste en el vientre de mi madre.
Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras;
Estoy maravillado,
Y mi alma lo sabe muy bien.
15 No fue encubierto de ti mi cuerpo,
Bien que en oculto fui formado,
Y entretejido en lo más profundo de la tierra.
16 Mi embrión vieron tus ojos,
Y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas
Que fueron luego formadas,
Sin faltar una de ellas
.

Nada fue encubierto del cuerpo de mi hijo, no faltó ninguna cosa, Dios hace todo conforme a Su plan, Él lo hizo así.
Asimismo, agradezco al Señor que el “mal” de Santi se corrige con medicamento y cirugía. Aunque el tratamiento dura años, cede en algún momento, y no pone en peligro su vida.
El día de la primera cirugía pudimos conocer a Ángel, un niño de 7 años que tenía un tumor en la cabeza, iba por la segunda operación, porque le salió de nuevo una protuberancia. Perdió mucha sangre y no había muchas esperanzas.  Dio un vuelco la vida de esta familia en solo 7 meses. Su abuelo y su mamá estaban muy mal y pudimos orar con ellos. Cuánto hubiera dado esa madre por que su hijo tuviera lo que el mío ¿verdad?
Cuando vamos a los análisis y consultas vemos niños down, con parálisis cerebral, insuficiencia renal, otros que deben cargar tanques de oxígeno para poder respirar, con cáncer, quemados, en sillas de ruedas… Al estar ahí, pasando frente a mí, digo: “Gracias Señor por la enfermedad de mi hijo” y oro por el consuelo y propósito de Dios para esas familias.
Jn. 11.4.- Oyéndolo Jesús, dijo: Esta enfermedad no es para muerte, sino para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella.
Gál. 4.13, 14.- Como ya saben, cuando primero les prediqué el evangelio lo hice debido a una enfermedad que sufría. Y esa enfermedad fue una prueba para ustedes, que no me despreciaron ni me rechazaron a causa de ella, sino que, al contrario, me recibieron como a un ángel de Dios, ¡como si se tratara del mismo Cristo Jesús! (DHH)

Por esto, hemos tenido oportunidad de conocer a  mucha gente y compartirles del amor de  Dios.
Por su parte, otra cosa buena es que tenemos un seguro médico para poder atender su enfermedad en un hospital público de especialidades, donde lo han atendido con excelencia. Allí lo operaron, nos proveen el medicamento y la mayoría de las consultas que requiere regularmente.
Cuando supimos que se acercaba la cirugía, la cual nos anunciaron desde bebé, (pero no podía hacerse porque debía ganar peso) intentamos vender nuestro automóvil para poder hacer la cirugía en lo particular con un excelente especialista, pues es nuestro único hijo, y queríamos lo mejor para él.
Pues Dios permitió que nos hicieran un fraude con una supuesta compra y nos lo robaron. Eso nos llevó a buscar la atención pública.
Se supone que solo necesitaría una cirugía, pero al abrir, el urólogo dijo que estaba más difícil de lo que aparentaba y requerirá por lo menos una más. ¿De dónde hubiéramos sacado para pagar la segunda? Hay personas que ni siquiera tienen seguro médico público.
 Ahora entiendo que Dios tuvo otra vez un propósito, que confiáramos en que Él tenía un lugar mejor para la atención Santi, y nos quitó los medios para hacerlo conforme a lo que nosotros pensábamos era lo mejor.

Sal. 9.9, 10.- Jehová será refugio del pobre,
Refugio para el tiempo de angustia.
10 En ti confiarán los que conocen tu nombre,
Por cuanto tú, oh Jehová, no desamparaste a los que te buscaron
.

Cuando me angustio, pienso en Dios el Padre, cuando tuvo que dar a Su Hijo, Su único, Su amado, especial, obediente, para morir en mi lugar por pagar mi pecado. Cuánto amor para haber dado a Su hijo inocente para que sufriera en mi lugar.
Jn 3.16.- Dios amó tanto a la gente de este mundo, que me entregó a mí, que soy su único Hijo, para que todo el que crea en mí no muera, sino que tenga vida eterna. (TLA)
Rom. 5.8.- Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.
            El propósito de Dios con la muerte de Su hijo: Salvar a los perdidos.
Cada día que pasa, cada hora, cada minuto que respiro, cada circunstancia que pasa en ese tiempo, tiene un propósito.
Estamos platicando mucho con nuestro hijo para hacerle entender que ir al doctor, sus medicinas, son para su bien, que papá y mamá lo aman y siempre estarán ahí para acompañarle y tratar de que sufra lo menos posible. Tiene 2 años 7 meses, cómo puedo explicarle… Pedimos al Señor consuelo, gozo y entendimiento para Santi, y sabiduría, confianza y paz en nuestros corazones como padres para poder sacar lo bueno de todo esto y transmitírselo, que él lo sienta. 
Aunque no entienda todavía, le estaré leyendo los siguientes pasajes, y cuando llegue el tiempo, le haré saber cuán grandes cosas ha hecho Dios en nuestras vidas con su llegada y con su padecimiento.
       Sal. 71.6-8.- En ti he sido sustentado desde el vientre;
De las entrañas de mi madre tú fuiste el que me sacó;
De ti será siempre mi alabanza.
7 Como prodigio he sido a muchos,
Y tú mi refugio fuerte.
8 Sea llena mi boca de tu alabanza,
De tu gloria todo el día.

Sal. 138.8.- Dios mío,
tú cumplirás en mí
todo lo que has pensado hacer.
Tu amor por mí no cambia,
pues tú mismo me hiciste.
¡No me abandones!
(TLA)
            Y abrazándonos de Dios, en comunión con Él para creer que tiene pensamientos de paz y no de mal para cada uno de nosotros, grande o pequeño. Santi todavía no sabe hablar bien y Dios lo ha usado para Su propósito e impactar grandemente nuestras vidas y de gente que nos rodea desde que fue concebido.
Rom. 8.28.- Sabemos que Dios va preparando todo para el bien de los que lo aman, es decir, de los que él ha llamado de acuerdo con su plan. (TLA)
Job. 1.22.- En todo esto no pecó Job, ni atribuyó a Dios despropósito alguno.

Por Jéssica Jiménez de Beltrán.
Escrito para el Blog El Viaje de Una Mujer.



Pasos para una edificación espiritual efectiva




1Tes 5.11.- Por lo cual, animaos unos a otros, y edificaos unos a otros, así como lo hacéis;

En la sociedad  actual nadie está exento de tensiones, y el estrés, la carga emocional y los problemas se presentan en todos los hogares.
Algunos ejemplos pueden ser jubilación, despido laboral, embarazo, llegada de nuevo bebé, cambio de trabajo, problemas con parientes políticos, conflictos con el jefe,  mudarse de casa, incremento de pleitos con la pareja, navidad, depresión, cambio en las condiciones de vida, enfermedad, dificultades escolares, reajustes financieros, muerte de alguien cercano, vacaciones, que el hijo adolescente se fue de la casa…. ¡Uff! Y podemos seguirle con la lista…
Por tanto, nos encontramos con personas lastimadas necesitadas de afecto, estímulo, consuelo, ánimo o guía, y tenemos la inquietud de ayudarles con nuestros consejos, y eso es bueno.
Pero hay que tener presentes varios aspectos para que nuestras palabras cumplan su propósito, porque de lo contrario pueden ser torpes, ofensivas, imprudentes, fuera de lugar o precipitadas.
         Aquí te presento varios pasos para que nuestros puntos de vista sean edificantes:
Ø  Que soliciten tu consejo.- Hay varios dichos sabios que afirman:
-“Consejo no pedido, consejo no oído”.
-“Antes de dar un consejo es preciso procurar que se lo acepte, o, más bien, que se lo desee”.
-“El consejo rara vez es bien recibido, porque el que más lo necesita es el que menos lo desea.”
No es posible ayudar a alguien que no reconoce que tiene un problema.
Al pedir consejo, la persona muestra un quebrantamiento y confiabilidad en quien se desea apoyar, lo ve como ejemplo o alguien íntegro que puede auxiliarle.
St. 1.19.- Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oír,
tardo para hablar, tardo para airarse;
Ø  Escuchar al necesitado.- Algunas veces mi esposo me dice: “¿Me estás platicando o quieres mi opinión?” Y varias veces le contesto: “Solo quiero desahogarme, que me escuches”.
Los creyentes somos muy dados a hablar y opinar precipitadamente. Hay que estar dispuestos a escuchar por tiempo prolongado y sin interrumpir, mostrarse genuinamente interesados.
Hace varios años me llevaron a una chica que me contó sus penas por 6 horas seguidas, de plano nos oscureció, pero al final me dijo: “Es la primera vez que me escuchan el tiempo que necesito, porque si voy con un psicólogo me dicen que ya se me acabó la hora, que tienen otra cita, o que si traigo dinero para pagar doble consulta.”
Quedó muy agradecida porque la escuché con atención y desinteresadamente.

Ø  Ser considerados.- Debemos pensar cómo nos gustaría que nos señalaran una falta, para así hacerlo con los demás, siendo amables, compasivos, amorosos, misericordiosos con el otro.
Gál. 6.1.- Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre,
considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado.

Ø  Hacerle sentir aceptado y amado.- Cuando hacemos algo mal, puede ser que nos sintamos avergonzados por lo que hicimos o pensamos que el otro cree que es un problema muy simple como para resolverlo solo.
Hay que darle seguridad a la persona y no mostrarnos impecables y sin pecado, sino tener una empatía y ser una persona alcanzable y con luchas como cualquier otra, con disposición de  poder ser de bendición.
No mostrarse enojado, crítico o juicioso.

Ø  Se trata de sobrellevar cargas, no de un confrontamiento espiritual. El consuelo, el apoyo y  el estímulo, son muchas veces prioritarios por sobre una brusca exhortación espiritual. Puede ser que hasta posteriores ocasiones, el Espíritu Santo nos guiará para saber cuándo señalar asuntos espirituales con reprensión, cada caso es distinto.

Rom. 15.2.- Cada uno de nosotros agrade a su prójimo
en lo que es bueno, para edificación.

Ø  Evitar la vanagloria de que solo nuestro consejo es el correcto. La persona debe decidir si considera el consejo. Es un consejo, no un mandato para esperar que se obedezca. Cada quien toma decisiones y sufre consecuencias y es responsable ante Dios de ellas.
1 Co. 8.1b .- El conocimiento envanece, pero el amor edifica.

Espero que te hayan sido útiles estos tips para no equivocarnos, ofender y cerrar corazones.

Rom. 14.19.-  Así que, sigamos lo que contribuye a la paz y a la mutua edificación.

¡Que tengas buena semana!

Por Jéssica Jiménez de Beltrán.

*Escrito para elviajedeunamujer.blogspot.com






Pasos para confiar en Dios

                      



         Cuántas veces tenemos incertidumbre sobre lo que ha de venir, quisiéramos que Dios nos revelara lo que va a pasar en nuestra vida cuando no nos concede algo que deseamos con todo nuestro corazón,  que creemos que Dios se está tardando con los planes que yo creo que deben suceder.
        O aun tal vez estás en un buen momento de tu vida, y piensas que es raro y crees que a lo mejor Dios te va a mandar una desgracia, lo cual no nos permite disfrutar las bendiciones que nos está dando ahora.
            Cuando tenemos esas actitudes, estamos echando en saco roto varios preceptos importantísimos que Dios nos hace, los olvidamos.
Algunos de ellos son:

Sal. 100.3.- Reconoced que Jehová es Dios; El nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos.
Is. 48.17.- Así ha dicho Jehová, Redentor tuyo, el Santo de Israel: Yo soy Jehová Dios tuyo, que te enseña provechosamente, que te encamina por el camino que debes seguir. 
Sal. 112.7.- No tendrá temor de malas noticias; Su corazón está firme, confiado en Jehová.
Os. 12.5, 6.-  5 Mas Jehová es Dios de los ejércitos; Jehová es su nombre. 6Tú, pues, vuélvete a tu Dios; guarda misericordia y juicio, y en tu Dios confía siempre.

            Después de todo, Dios tiene la razón, Él me ama, está a favor mío, todo lo que hace es por mi bien, no por perjudicarme.

Job 8.11-14.- 11¿Crece el junco sin lodo? ¿Crece el prado sin agua? 12Aun en su verdor, y sin haber sido cortado, Con todo, se seca primero que toda hierba. 13 Tales son los caminos de todos los que olvidan a Dios; Y la esperanza del impío perecerá; 14Porque su esperanza será cortada, Y su confianza es tela de araña.

            Sin embargo Dios nos hace una invitación:
          SAL. 34.8.- Gustad, y ved que es bueno Jehová; Dichoso el hombre que confía en él.

            Por tanto, quiero compartirte hoy cuatro pasos para confiar en Dios.

1.-PASAR TIEMPO CON ÉL.
Sal. 9.10.- En ti confiarán los que conocen tu nombre, Por cuanto tú, oh Jehová, no desamparaste a los que te buscaron.

El vocablo “buscar” en el original es frecuentar, preguntar, adorar, pedir, perseguir, procurar, consultar, escudriñar, indagar. Estas son actitudes del corazón al estar pasando tiempo con el Creador ¿cómo estoy cuando leo y oro, lo hago por obligación o con deleite?
¡Nuestro padre cuida de los suyos! Y es tan misericordioso, que aun haciendo lo que debemos todavía nos añade más bendiciones.

Sal. 34.4-10:
4Busqué a Jehová, y él me oyó, Y me libró de todos mis temores.
 5Los que miraron a él fueron alumbrados, Y sus rostros no fueron avergonzados.
6Este pobre clamó, y le oyó Jehová, Y lo libró de todas sus angustias.
7 El ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen, Y los defiende.
9 Temed a Jehová, vosotros sus santos, Pues nada falta a los que le temen.
 10Los leoncillos necesitan, y tienen hambre; Pero los que buscan a
Jehová no tendrán falta de ningún bien.

2.-TENER PALABRA DE DIOS EN MI CORAZÓN Y CONFIAR EN ELLA.

Prov. 22.17-21a.- 17Inclina tu oído y oye las palabras de los sabios, Y aplica tu corazón a mi sabiduría; 18 Porque es cosa deliciosa, si las guardares dentro de ti; Si juntamente se afirmaren sobre tus labios. 19 Para que tu confianza sea en Jehová, Te las he hecho saber hoy a ti también. 20 ¿No te he escrito tres veces En consejos y en ciencia, 21 Para hacerte saber la certidumbre de las palabras de verdad,

Por  tener un Dios verdadero, la Palabra de Dios es segura. Si la tenemos en nuestra mente y corazón, el Espíritu Santo usa esas porciones para dar paz y rumbo a nuestros pensamientos y decisiones.

3.- ENCOMENDAR A DIOS TU VIDA.
Sal. 37.5, 7a.- 5Encomienda a Jehová tu camino, Y confía en él; y él hará.
7Guarda silencio ante Jehová, y espera en él.

Te cuento una historia: ”En una gran escuela hubo un incendio. Como es común en tales casos se produjo una alarma y varios niños precipitándose unos contra otros, fueron heridos de gravedad.
Pero una niña quedó sentada en su mesa, muy pálida, de sus ojos brotaban lágrimas, sin embargo, supo estar quieta sin proferir un grito.
Cuando se restableció el orden le preguntaron sobre su actitud. –Ah, respondió- mi padre es bombero y me tiene dicho que en tales casos lo mejor que se puede hacer es quedarse quieto hasta que la puerta esté libre de gente que se atropella o que haya pasado el peligro. Yo he creído sus palabras, y esto es lo que me ha hecho estar quieta.”
Esta es la actitud a imitar de esta pequeña de la historia, sabía quién era su papá, un experto en la materia; creyó en las instrucciones de su padre y se persuadió de ellas.
Hay que orar para que Dios nos guíe en Sus planes y confiar en que Él me hizo y sabe el propósito para el cual fui creada.
       A su vez, el silencio no implica falta de comunicación. Sirve de pausa reflexiva tras una comunicación, para ayudar a valorar el mensaje.
Existen distintos silencios en la música, de diferente duración, con el propósito de revalorizar los sonidos anteriores y posteriores a él, para respirar y no ir tan rápido.
En esta época de tanta tecnología y rapidez nos es más difícil tener paciencia y esperar, el microondas, los motores con cada vez más capacidad, el internet más veloz, etc. Pero es necesario, para cocinar un pastel, esperar a que se hornee para que sepa rico, no sé de alguien que le guste un pan con la masa a medio cocinar o cruda.

4.- PEDIR CONFORME A SU VOLUNTAD.
1 Jn. 5.14, 15.- 14 Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa
conforme a su voluntad, él nos oye.  15 Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho.

Es lo mejor que podemos hacer, confiar en el “científico inventor”, Él sabe por qué y para qué hizo las cosas, el proyecto, el manual de instrucciones, conoce las cualidades, utilidad, puntos débiles, fallas y fortalezas.
Claro que esto no significa que sea lo más fácil para nosotros como humanos, pero sí lo más seguro como hijos de Dios.
Termino con el siguiente pasaje:

Jer. 17.7, 8.- 7 Bendito el varón que confía en Jehová, y cuya confianza es Jehová. 
8 Porque será como el árbol plantado junto a las aguas,  que junto a la corriente echará
sus raíces, y no verá cuando viene el calor, sino que su hoja estará verde; y en el año
de sequía no se fatigará, ni dejará de dar fruto.

Dios nunca nos fallará ni desamparará. Él es nuestra fortaleza en el día de angustia. Dejemos que Dios nos sorprenda con el buen plan que tiene para nosotros.











*Escrito para elviajedeunamujer.blogspot.com


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